La tecnología, una aliada en el rescate de los mineros
El impecable rescate de los 33 mineros chilenos atrapados en el interior de la mina San José es hijo de la mezcla de coraje, fe, unión, esfuerzo y ciertamente profesionalismo que caracterizara a sus actores. A lo que cabe agregar el liderazgo absolutamente excepcional del Presidente Sebastián Piñera y de todo su equipo de gobierno. No es imposible que, además, haya existido alguna dosis de milagro. Pero lo cierto es que el rescate está consumado y será recordado por mucho tiempo como un episodio fuera de serie.
Han existido, sin embargo, algunos actores que son casi desconocidos. Pese a haber sido, también ellos, decisivos. Me refiero a quienes aportaron algunos equipos, herramientas y elementos que fueron cruciales, así como la tecnología que posibilitara el rescate. Por ejemplo, dos pequeñas empresas norteamericanas del estado de Pennsylvania (que tiene un perfil netamente minero) hicieron contribuciones significativas para el éxito alcanzado.
Una de ellas, Schramm Inc., fabricó el equipo móvil de perforación utilizado, que permitiera bajar con rapidez hasta el refugio donde estaban los mineros. Tiene 165 empleados y ventas anuales de unos 50 millones de dólares. El equipo usado, en particular, estaba en Chile y pertenece a una empresa chilena, Geotec Boyles Bros SA, que tiene un socio norteamericano, dueño de la mitad de la empresa. El operador del equipo que efectivamente lograra penetrar la roca y llegar al refugio dando así paso a la esperanza fue Jeff Hart, un técnico de Denver, Colorado, de 40 años de edad.
La segunda empresa es, Center Rock Inc., que aportó los trépanos que se utilizaron en la perforación, similares a los que ya había empleado en otros trabajos de rescate en el país del norte. Esta segunda firma tiene apenas unos 70 empleados y es de propiedad de accionistas privados con domicilio en la ciudad de Boston. Vende unos 35 millones de dólares anuales y el 90% de sus actividades se realiza en los Estados Unidos.
A ello cabe agregar que la NASA aportó su asesoramiento para el diseño de la cápsula de rescate que fuera utilizada a la manera de ascensor y que otros países, como Alemania y Japón, contribuyeron también al esfuerzo con tecnología de punta puesta a disposición con la premura del caso.
Todos ellos fueron parte de un esfuerzo esencialmente chileno, coordinado por el Estado con excelencia y con contribuciones decisivas, tanto del sector público como de un conjunto de empresas privadas chilenas.
A la luz de lo sucedido, aquello de que "la fe mueve montañas" parece casi obvio. Porque la convicción motorizó a un grupo de hombres y mujeres sencillos que estuvieron dedicados a lo suyo, alejados de toda especulación o búsqueda de espectacularidad. Ellos trabajaron tenazmente en procura del éxito en un esfuerzo que sabían extremadamente complejo del que dependían las vidas humanas. Su sobresaliente ejecución lo hizo quizás aparecer simple, cuando ciertamente no lo era. En esa tarea se unieron, queda visto, chilenos y extranjeros que merecen el reconocimiento de todos.
El autor fue ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.