Leopoldo Federico y Horacio Salgán. Tocarán juntos esta noche junto al Quinteto Real.
La anécdota es pintoresca. Entre el público que iba a presenciar los conciertos de la orquesta de Horacio Salgán en los años ‘40 y ‘50 había un significativo número de músicos. Uno de los que regularmente daba el presente como espectador era Leopoldo Federico. “Horacio actuaba en el Bar Diamante de Once en 1948. Fui una vez y quedé enganchado con ese sonido, como si hubiera descubierto lo que quería. Yo miraba, escuchaba y me moría por tocar con la orquesta, y al poco tiempo tuve la suerte de lograrlo. ¿Qué más puedo decir?”, rememora el bandoneonista.
Sentados frente a frente, más de seis décadas después, Leopoldo Federico, con 83 años, y Horacio Salgán, con 94, recuerdan, se piropean, bromean. Y anuncian cómo será el reencuentro musical: tocarán como invitados de honor del Quinteto Real. Ocurrirá en el Tasso en el cierre de las presentaciones y en el marco de los festejos por los cincuenta años del conjunto. Aunque todavía no está definido el repertorio que harán juntos.
“El que decide todo es Horacio. Me tiene que facilitar los arreglos y el repertorio”, asegura Federico. Y continúa: “Quién sabe si se va a repetir esta experiencia. Yo pienso: si Aníbal Troilo y Roberto Grela no hubieran muerto, y de repente fueran a tocar, no me lo perdería. No estoy haciendo promoción, pero es un caso así: ¿Usted cree que vamos a volver a tocar juntos alguna vez?”, le pregunta Leopoldo a Salgán. Es el momento de los chistes: el pianista responde con un ‘ no’ rotundo y César Salgán, quien reemplaza a su padre en el piano desde que él decidió retirarse, acota: “El viernes pienso devolverle el piano para siempre”. Tal vez el tono de familiaridad entre Federico y Salgán obedezca a una historia en común.
Leopoldo fue el primer bandoneón de su orquesta entre 1950 y 1953, y su camino se volvió a cruzar con el del pianista en numerosas ocasiones, ya sea como arreglador y bandoneonista del disco Los cosos de Buenos Aires , como integrante de un regreso discográfico del Quinteto Real en 1987, o como intérprete del Oratorio Carlos Gardel. Sin embargo, en los últimos años sus caminos fueron diferentes y, en más de un sentido, complementarios: Leopoldo Federico suele hablar de su inminente retiro, pero está cada vez más involucrado en proyectos, y Salgán permanece retirado de los escenarios, aunque últimamente tuvo algunos regresos fugaces. “Cuando uno toca el piano con toda el alma, es lo mismo que sea ante el público o en su casa. No hay diferencia si uno lo hace de corazón”, justifica Salgán.