Más grande, con mayor equipamiento y mucho más atractivo. Así es el nuevo crossover de Kia que llegará a nuestro país en versión naftera de 166 CV. Confort de marcha, motor eficiente y mucha seguridad son los puntos fuertes de este modelo que muestra las nuevas líneas de diseño de la casa coreana
Hablar de la calidad de los autos coreanos ya no es sorpresa. Los fabricantes de aquel país asiático han recorrido un largo camino.
Sus primeros modelos fueron autos de bajo costo y diseño pobre, con una mecánica que no se caracterizaba por ser de vanguardia.
Pero, con prolijidad, fueron dando los pasos necesarios para progresar de manera continuada.
Poco a poco mejoraron los procesos de producción e incorporaron nuevas tecnologías, lo que derivó en vehículos de altísima calidad.
Siempre con un precio accesible respecto de sus competidores, aún les quedaba una deuda por saldar: el diseño.
Vivimos tiempos modernos. Y así como en el fútbol los técnicos pasan de un equipo a otro, hoy los buenos diseñadores cotizan en Bolsa y son disputados por las marcas.
Conscientes de la necesidad de tener mejores diseños y una identidad de marca desde el punto de vista estético, los directivos de Kia decidieron en 2006 contratar a uno de los diseñadores más talentosos: Peter Schreyer.
Nacido en Alemania en 1953, Schreyer tiene entre sus laureles ser el creador del Audi TT, el A3 y el VW New Beetle, entre otros modelos famosos. Su llegada a Kia ya dio frutos.
De su tablero de dibujo salieron los siguientes modelos de Kia: Optima (2011), Sorento (2010), Sportage (2011), Forte, Forte Koup y Soul.
En esa renovación, el diseñador tuvo la intención de que la familia de modelos de Kia fuera fácilmente reconocible.
Repasando un poco la historia, la primera generación de Sportage nació en 1993, cuando los coreanos todavía necesitaban aliarse con otras marcas (en este caso Mazda y Ford) para incorporar tecnología.
Esa primera generación no fue demasiado exitosa y se discontinuó en 2002. En 2005, la marca volvería con Sportage, pero esta vez con un vehículo con atributos ganadores.
La efectividad del boca a boca de compradores satisfechos hizo del modelo un éxito. Extremadamente confiable desde el punto de vista mecánico, compartiendo plataforma con el Hyundai Tucson, mantuvo las características principales de los coreanos: gran equipamiento, mucha seguridad y precio competitivo.
Tercera generación
Ahora, con la dirección de diseño de Peter Schreyer, nació la tercera generación, que se podrá ver en nuestro país desde la última semana de diciembre en Pinamar.
La nueva Sportage tiene un frontal fuerte, algo que caracteriza la marca, y que el diseñador denominó nariz de tigre.
Por eso no debe sorprender que sea un vehículo que impacta a primera vista. Sus líneas fueron anticipadas en 2007 con el concept Kue, que fue presentado en el Salón de Detroit.
No sólo tiene una presencia mucho más fuerte que la Sportage anterior; es más larga (mide 4,44 metros) y más ancha (1,855 metros), y viene a consolidar y expandir las ventas que ese vehículo fue ganando en los distintos mercados mundiales.
Pudimos manejar la versión equipada con motor naftero de 2 litros, que es la primera que llegará a nuestro país. Con caja automática de seis velocidades, los usuarios podrán elegir entre modelos con tracción 4x2 o 4x4.
El moderno diseño exterior se mantiene en el interior.
Tiene volante de muy buen grip con funciones integradas y un gran velocímetro redondo que ocupa la parte central del panel de instrumentos, con cuentavueltas a un lado y medidores de combustible y temperatura en el otro.
La calidad de los materiales en el interior es muy buena, agradable al tacto y sin ruidos de encastres.
Una vez en marcha, el motor de 166 CV de potencia máxima empuja de manera sostenida, bien acompañado por la caja automática.
Hay algo que debe quedar claro: la Sportage se plantea como un crossover urbano, con capacidad para circular fuera del asfalto pero no es, ni pretende serlo, un vehículo todoterreno
El andar en ruta es muy bueno. estable y seguro. También en la ciudad la sensación de manejo es muy agradable, con suspensiones equilibradas que evitan los rolidos de la carrocería sin provocar la incomodidad de las que son demasiado rígidas.
Nada para reprochar en materia de seguridad y equipamiento; de hecho, fue distinguida por su seguridad en Estados Unidos.
Otros puntos a favor son las muy confortables plazas traseras, la adecuada capacidad del baúl y la disposición de una rueda de auxilio de tamaño normal y con las mismas llantas que equipan el vehículo. El precio en nuestro país aún no está definido.
En conclusión, la nueva Kia Sportage es un crossover urbano, capaz de circular fuera de ruta, muy seguro, confiable, con motor eficiente y de consumo de combustible racional. Será, a no dudarlo, una tentadora propuesta en el creciente mercado argentino.