Lo dijo Yonny Barrios, uno de los 33 mineros rescatados el martes
COPIAPO, Chile. Yonny Barrios, el minero chileno que ofició de enfermero durante el dramático encierro de 69 días bajo tierra en el desierto de Atacama, contó ayer a La Nacion que no duda en volver a una mina, que existe un pacto entre los 33 sobrevivientes "para no hablar de ninguna de las cosas que pasaron" en los primeros 17 días del accidente y que, contrariamente a lo que se afirma, Luis Urzúa no era, a más de 600 metros de profundidad, el líder de los trabajadores.
Barrios habló, pero entregó sus palabras con cuentagotas mientras caminaba junto a su pareja, Susana Valenzuela, cargando bolsas con verduras por el pasaje de la población Juan Pablo II, de Copiapó, a pasos de su casa.
Hombre de pocas palabras, tanto que el ministro de Salud, Jaime Mañalich, reconoció que debía sacarle la información médica sobre el estado de salud de sus 32 compañeros "con sacacorchos" dada su extrema timidez y parquedad.
El propio Mañalich le agradeció personalmente sus labores a más de 600 metros bajo tierra y lo invitó a Santiago para hablar sobre "su futuro". Existe la idea de que pueda colaborar con el Ministerio de Salud, dada la experiencia única e irrepetible que vivió en las profundidades. Pero Barrios también fue noticia por otras cosas. Primero, por la discusión entre dos mujeres que reclamaban su amor en el campamento Esperanza. Ahora, fue el primer minero en desmentir la versión "oficial" de que el jefe de turno, Luis Urzúa, era el líder del grupo de 33 mineros.
"Al menos, yo no lo reconocía como líder. El que dirigía a toda la gente para que no hubiera desórdenes era Mario Sepúlveda [el minero que condujo el primer video y el segundo en ser rescatado]", explicó Barrios a LA NACION, con gesto adusto. Sepúlveda ya es reconocido mundialmente como el "showman" del grupo, por su carácter extrovertido.
De baja estatura, Barrios también descartó que la autoridad que proyectaba Urzúa hacia la superficie como jefe de turno fuera replicada en el encierro.
"No me parece correcto que hablen que él fue el líder, porque no lo fue. En el momento del trabajo era el jefe de turno, pero después perdió el control. El no se sintió capacitado. Pienso que no era capaz de dirigir el grupo, porque no sabíamos cuánto tiempo estaríamos encerrados. En los momentos más críticos, él no estuvo con nosotros", dijo Barrios.
-¿Cuáles fueron esos momentos complicados?
-No puedo referirme a eso. Es una materia de investigación, que se puede alterar si hablamos. Por eso no vamos a hablar de ninguna de las cosas que pasaron en esos 17 días.
-¿Qué piensan hacer con esa historia, venderla?
-Nos vamos a reunir en unos días más para ver qué hacemos. Tenemos que conversarlo, porque nosotros somos un grupo democrático.
-¿Cómo se manifestaba esa democracia de la cual habla?
-En las decisiones que tomábamos dentro de la mina. Hubo muchas situaciones que vivimos, cómo se dirigían los tres grupos, cómo racionar la comida...
-¿Cambió su vida después del accidente?
-No. Sigo siendo el mismo. Si tengo que ir otra vez a una mina, no dudo: lo voy a hacer igual. Eso fue un accidente y puede pasar en cualquier lado. Yo sigo siendo minero.
-La prensa ha destacado que usted tendría dos mujeres. ¿Qué opina?
-Abajo también me hacían bromas con eso. Si nos amargábamos, no ganábamos nada.
Pacto de silencio
Su compañero el minero Omar Reygadas criticó abiertamente los dichos de Barrios, insistiendo en que éste habría roto el pacto de silencio que los 33 habrían jurado mantener.
"Tenemos un compromiso y debemos cumplirlo. Si salió algo de ahí, lo lamento. Nosotros adentro, todos, los 33 fuimos líderes y nos vamos a mantener con eso. Obviamente se viola el pacto y Dios quiera que termine ahí", se quejó Reygadas.
Tal como Barrios, Reygadas dice que seguirá con su vida de minero, a pesar de que éste es el tercer derrumbe que le toca sufrir, dos de ellos en la hoy clausurada mina San José. "Ese es mi trabajo; es mi manera de ganarme mis pesos. Yo soy topo. Soy feliz cuando estoy en la subterránea, porque mi padre fue un pirquinero y creo que lo heredé de él", explicó, haciendo alusión a un término coloquial chileno para refirse a los buscadores de oro.
Ayer, seis mineros dieron una conferencia de prensa luego de someterse a exámenes en la Asociación Chilena de Seguridad de Copiapó. Claudio Yáñez, Juan Carlos Aguilera, Daniel Herrera, Alex Vega, Darío Segovia, Luis Urzúa y Juan Illanes respondieron las preguntas de la prensa, con este último como vocero. Illanes, ex militar que estuvo meses en una trinchera en el Sur, durante el eventual conflicto con la Argentina por el Beagle, ratificó el pacto de silencio que acordó el grupo, al que calificó de "secreto de Estado".
Por su parte, otro de los rescatados, José Henríquez -el pastor evangélico de los mineros- afirmó, al igual que muchos compañeros, que no tiene ningún problema en volver a la minería. "El minero que es minero echa de menos hasta la hediondez del explosivo cuando está sin pega. Eso es algo innato que uno lleva. Mi padre fue minero por más de 40 años. Yo creo que voy a tener que seguir en esto. No sé hasta cuándo", contó.