En pareja con una diseñadora sevillana 20 años menor, el protagonista de Camila cuenta, a los 55,que decidió colgar el traje de hombre serio
A los 55 años se dio cuenta de que la vida es demasiado corta. Entonces, decidió empezar de cero, colgar el traje de hombre serio y reírse más. "Ya no puedo dejar todo, irme a los Estados Unidos y empezar a practicar inglés. A mí me tocó otra cosa, mi América está al Sur", dice el actor español que acaba de debutar en la comedia con Mi primera boda, film del argentino Ariel Winograd que estará en las pantallas en agosto próximo. "El gran reto en esta película era poder sacarme toda esa carencia de humor que doy para el público. Es decir: hacer un personaje a contrapelo".
Quien alguna vez fuera Ladislao Gutiérrez, el sacerdote de Camila, hoy exhala amor por los poros: se le nota el entusiasmo que la relación con su chica, Irene Merixtell Rodríguez López, le provoca. La diseñadora sevillana, veinte años menor que él, parecería hacerle la vida muy placentera. "Antes era muy serio. Tenía todo el peso de una relación muy larga, con la familia, y aunque eso es maravilloso porque es lo que te sustenta, lo cedí. Entonces, empecé de cero: alquilo, puedo decidir venirme mañana a vivir a Buenos Aires que no pasa nada, cierro ahí, devuelvo las llaves..."
Asegura que, con el tiempo, se ha vuelto más reservado a la hora de dar opiniones sobre la política argentina: "Aprendí a no hablar. Ahora soy mucho más prudente. También uno se convierte en más conservador; en el sentido de no tratar de ser el centro". Pero sobre la situación actual en su país, sí opina: "En España vivimos una fiesta muy lujuriosa y hemos salido airosos. Nunca he trabajado tanto como en la crisis ni he vivido mejor".