Por las altas temperaturas registradas, que superaron los 35 grados, el turismo prefirió los lagos.
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Días de intenso calor, un fenómeno meteorológico que se extendió durante más de 20 días, cambiaron este verano los hábitos de los turistas que visitaron la cordillera e hicieron de las costas de los lagos la atracción principal.
Febrero recibió a los turistas que arribaron a esta ciudad con el dominio de un flujo de aire cálido proveniente del océano Atlántico, que había comenzado los últimos días del mes anterior con jornadas de altas temperaturas que superaron los 35 grados, hecho atípico para la comarca andina.
La continuidad de días cálidos y sin viento no se registraba desde hacía décadas, según afirman los lugareños, que tras soportar jornadas invernales y con nevadas en pleno enero luego padecieron un calor insólito.
El fenómeno reflejó el dominio de un flujo de aire cálido persistente del Atlántico, que produjo un ascenso marcado de la temperatura sobre la zona cordillerana del oeste de Río Negro, Neuquén, Chubut y hasta Santa Cruz, según explicaron a LA NACION desde el Centro de Pronóstico de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC).
Faltó el viento
Si bien en verano se han registrado temperaturas elevadas en otros veranos, normalmente existe una circulación de viento del Oeste o Sudoeste que modera las marcas térmicas. Esta temporada, el fenómeno sólo sucedió finalmente la semana anterior, por lo que la zona andina volvió a sus temperaturas habituales de 20 grados, pero el Servicio Meteorológico no descarta que el calor regrese hacia fines de este mes.
Las mayores temperaturas se registraron la última semana de enero, cuando en la localidad de El Bolsón el termómetro marcó los 37 grados y los turistas se abocaron durante varios días a disfrutar del sol y a adoptar un bronceado de montaña.
Frente al intenso calor y las largas jornadas, ya que el atardecer cae después de las 22, el itinerario de los turistas cambió.
El cambio del huso horario para adelantar el reloj una hora hizo que los comercios tuvieran las puertas abiertas hasta la medianoche, por lo que se extendió hasta la madrugada la recorrida por el centro para contemplar espectáculos callejeros y disfrutar de la gastronomía.
Nuevos hábitos
Pero, además, las altas temperaturas alentaron a que las playas del lago Nahuel Huapi se transformaran esta temporada en el centro de atracción. Residentes y visitantes dejaron las actividades de aventura en los cerros para probar con deportes acuáticos o simplemente exponerse al sol.
"Traíamos puras chaquetas para el frío y no hemos usado siquiera un chaleco", dijo Paloma Omega, quien, junto con su familia, hace pocos días llegó aquí procedente de Santiago de Chile para conocer la Patagonia argentina y se encontró con un fenómeno meteorológico que sorprendió a todos.