Secuela de la crisis: se redujo la cantidad de empresas en el país
Entre 2009 y 2010 cerraron 53.000 firmas y nacieron casi 49.000. Además de la crisis global, los expertos opinan que la inflación y los mayores costos son los responsables.
El impacto de la crisis internacional, la inflación y la mayor incertidumbre por el futuro de la economía vienen dejando huellas bien marcadas en la demografía empresaria. De marzo de 2009 al mismo mes del año pasado y por primera vez desde la salida de la convertibilidad, cerraron más empresas que las que abrieron, según indica una estadística elaborada por el Ministerio de Trabajo y la UNGS (Universidad General Sarmiento), a la que accedió iEco .
El saldo negativo en ese período fue de 4.400 (48.800 aperturas contra 53.200 quiebras), por el cual el stock de empresas se redujo a 487.600 firmas. La cifra no parece tan significativa como el cambio de tendencia, teniendo en cuenta que hay factores –como la suba de costos en dólares y los ruidos preelectorales– que permanecen en el horizonte económico. Y son estos últimos factores los que están en la mira de los estudiosos.
Uno de los datos que observan es el stock empresario. La serie histórica de la demografía empresaria refleja con nitidez el sube y baja de la economía del país. En 1996, por caso, había 377.000 empresas funcionando, pero en 2001, apenas quedaban en pie 356.000. El impulso de la devaluación torció el rumbo, hasta el año pasado. (ver Qué dicen las cifras ).
Sin dramatismo, la baja actual podría causar preocupación. Sin embargo, la mayoría de los entendidos creen que, superada la recesión global, lo peor ya pasó. Si bien aún no fueron procesados los números totales de 2010, Sofía Rojo, del Observatorio de Empleo y Dinámica de Empresas del Ministerio de Trabajo, interpreta que es lógico encontrar más cantidad de quiebras que nacimientos durante una crisis. “La demografía empresaria es muy sensible a los ciclos económicos, pero prevemos una tendencia a la normalización”, especuló la funcionaria.
La elaboración de la estadística merece algunas aclaraciones. La cantidad de apertura y cierres de empresas se obtienen al cruzar datos de diferentes organismos públicos, entre ellos la AFIP, ANSeS y la Inspección General de Justicia. Esto permite detectar al instante cuando una empresa empieza a operar (pago de impuestos, sueldos, etc.). Las quiebras, en cambio, demoran más en aparecer, porque una empresa en problemas puede sobrevivir varios meses hasta que finalmente cierra. Por eso, la estadística mencionada, que abarca hasta marzo de 2010, es una imagen de corto plazo. La tendencia a mediano y largo plazo ofrece pistas más firmes.
Y allí es donde aparecen algunas luces amarillas. Desde 2005 en adelante, con la economía creciendo a todo vapor, se observa una baja en la natalidad empresaria y la mortalidad, en ascenso permanente. Pero esto también puede ser interpretado de diversas formas, y no siempre de manera negativa.
Para el investigador de la UNGS Hugo Kantis, por ejemplo, “si el mercado laboral está muy bien, es lógico que descienda la actividad emprendedora”. Cuando el desempleo crece, muchos arman proyectos “por necesidad”, para sobrevivir. Tal como dice Kantis, la reactivación del sector laboral desalienta aventuras.
Kantis prefiere destacar otros factores para explicar el fenómeno. “Está el efecto susto, un trauma que dejó la crisis del campo primero y la crisis internacional después: eso afectó la confianza y las expectativas. Por otro lado, hay un encarecimiento de los costos en dólares, que subió las barreras de entrada a nuevos negocios”, enumeró. Esos mismos factores son los que inciden en el mayor número de cierres, añadió.
Aún así, Kantis opina que las dos variables (natalidad y mortalidad) se irán recuperando, pero a tasas más moderadas que las vistas en años anteriores. “Se va hacia un proceso de amesetamiento”, resumió. Sofía Rojo coincide: “En el actual contexto económico, los próximos indicadores deberían ser más normales y eso lo estamos observando en el empleo”.
Sobre las estadísticas oficiales Silvia de Torres Carbonell, directora Centro de Entrepreneurship del IAE, entiende que no hay que sacar conclusiones apresuradas porque hay señales contradictorias. “Todavía no podemos interpretar hacia dónde va el proceso: hay señales positivas y negativas. El escenario actual refleja un país con complicaciones políticas y económicas. Sin embargo, por otro lado, el sector emprendedor mira el futuro con optimismo”, sentenció.