El requisito de realizar viajes corporativos de variada duración afecta a casi todos los perfiles de las organizaciones
Hay coincidencia entre las consultoras. La buena predisposición para viajar es un requisito cada vez más importante a la hora de seleccionar personal.
Maité Martin lo sabe. Al menos una vez por mes arma su valija y toma un avión. Responsable de Eventos para la Argentina, Uruguay y Paraguay de la tecnológica SAP, su trabajo le exige viajar regularmente al interior y a países limítrofes. Como ella, que tiene 26 años, cada vez más los jóvenes comprenden que hacer carrera en una empresa muchas veces exige flexibilidad y disponibilidad para movilizarse.
La globalización de las empresas demanda perfiles que acompañen el proceso. Por eso, desde hace unos años, los viajes corporativos no sólo alcanzan a profesionales adultos y con puestos de responsabilidad gerencial, sino a toda la organización.
Norberto Gunsberg, director de American Express Business Travel Argentina, dice que la edad del viajero corporativo es cada vez menor. "Prácticamente en todas las empresas grandes y también muchas medianas se viaja a todo nivel porque hay que capacitarse o porque, debido a la globalización, muchas compañías intercambian empleados.
"Si una persona hace una buena labor en la Argentina, la mandan tres meses afuera para transmitir su conocimiento. Esto no tiene que ver con el nivel dentro de la compañía. Los operarios también viajan; imaginemos que se trae una nueva máquina al país y tienen que ir a capacitarse a otro lado."
"Las empresas locales necesitan planificar la región y las internacionales, también se orientan a América latina. Las estrategias se planifican entre todos los países", explica Ana Di Gianni, titular de Start Consultora.
Por su parte, Oscar Patiño, director de MICE Argentina, compañía que recientemente organizó el Segundo Salón Internacional de Viajes Corporativos y de Incentivo, destaca: "Hoy hay que salir del país para contactar otros mercados y relacionarse; los viajes de negocios son una necesidad para observar, analizar y hacer intercambio".
También, cada vez más la Argentina presta servicios a la región. La localización de casas centrales en nuestro país -debido a la ventaja de costos- lleva a que haya más argentinos viajando por el mundo. Y a los desplazamientos internacionales se les suman los de cabotaje.
Dos caras
Los motivos de los viajes varían -negocios, capacitación, aperturas, presentaciones de productos- y el sentimiento que despiertan, también.
Los jóvenes suelen sentirse muy estimulados y desafiados por la posibilidad. "Al principio todo el mundo dice que es perfecto. Los solteros con carreras terminadas lo ven como algo muy motivante", dice Di Gianni.
Pero hay una cara negativa. Si los viajes son frecuentes, los jóvenes no pueden asistir regularmente a la Universidad. Una formación de posgrado, por ejemplo, exige el 75% de presentismo. "Estoy sola y no tengo hijos. No estudio en la actualidad porque el tiempo no me lo permite. No puedo comprometerme con algunas cosas. Pero viajar es una experiencia que me aporta cosas diferentes. Tengo un crecimiento profesional muy grande y aprendo mucho, como por ejemplo a trabajar con otras culturas y entablar relación con diferentes personas", asegura Martin.
La joven ingresó a la compañía como asistente del área que hoy coordina. Su crecimiento está atado a la necesidad de viajar. Sus viajes duran entre uno y dos días, y en su mayoría están planificados con anterioridad.
Esta disponibilidad se gestiona con el programa MyTime, que permite compensar las horas que los empleados de SAP trabajan fuera de la oficina. "Mi jefe es flexible. Si un día trabajo hasta tarde o empiezo muy temprano puedo entrar un poco más tarde al día siguiente. Además tengo los medios disponibles para hacer home office. Cada vez que me voy de viaje puedo seguir con mis actividades diarias", dice Martin.
Acompañar a la empresa
En el caso de Accenture, la unidad de consultoría siempre demandó disponibilidad para realizar viajes, de corta, mediana y larga duración. En los últimos años se agregaron viajes de los profesionales del centro de servicios de finanzas y RR.HH. para aprender procesos. En la primera entrevista los candidatos completan el formulario donde establecen si desean viajar o no, y por cuánto tiempo.
Consultada sobre cómo toman los jóvenes el requerimiento de ser flexibles, Alejandra Ferraro, gerente de Recruiting para América latina de Accenture, comenta: "Depende de la unidad. Ha habido momentos donde era vivido como algo agotador, pero en muchos casos es como un desafío, un premio, la posibilidad de conocer la empresa a nivel global".
"Es cierto que hay gente que dice que está cansada y que vive en los aviones -agrega Patiño-, pero son algunos casos. Cuando uno es joven el viaje es una oportunidad."
Si el motivo y destino del viaje son reiterativos, el atractivo inicial da paso al hartazgo. En ese caso deberán entrar en acción mecanismos de motivación de cada empresa. Existe un componente económico de retribución, ya que, según explica Di Gianni, en algunos casos se realiza un pago extra.
"Pero los económicos no son los únicos motivadores. A los viajes van los perfiles más lúcidos, los mejores, los que pueden aportar. Es un reconocimiento", dice la consultora.
En la mayoría de los empleos el requerimiento para viajar es un requisito. Los profesionales deben estar preparados: su documentación debe estar al día para evitar demoras, en algunos casos tiene que hablar inglés y, sobre todo, tener ganas de afrontar le desafío.
"Si uno es reticente a los viajes -dice Di Gianni- no comparte el timing de la compañía."