Florencia De la Ve - Más allá del éxito, todavía siento que estoy sola en la vida
Número uno absoluta del país con El champán las pone mimosas, en Carlos Paz se consagró como la estrella máxima de la temporada. Y Paparazzi la coronó como la reina del verano. Ella agradeció con una entrevista en la que desnudó sus secretos más íntimos: su pareja, sus sueños, el prejuicio de sus colegas, y hasta su futuro retiro. ¡La diva como nunca!
Doble 10. En el décimo año de su carrera, entre teatro y televisión, Florencia de la Ve transita a paso firme y sereno una temporada inolvidable. ¡De 10 puntos! Entre los hitos de su vida en el mundo del espectáculo (junto al hecho de encabezar una revista de Gerardo Sofovich, protagonizar Los Roldán, y vencer en la segunda edición de Bailando por un sueño), el verano 2007 quedará guardado como uno de los más gloriosos en la biografía de la cuarta diva argentina. Con el éxito total de la versión para Carlos Paz de El champán las pone mimosas, el fenómeno De la Ve consagró a Florencia como la reina del verano. Y Paparazzi decidió coronarla como corresponde a las estrellas: en las alturas de la Villa. Y con un reportaje sin concesiones con la mujer que está en boca de todos.
–Salís del teatro y llegás a tu casa, ¿cómo sos?
–La gente no se lo imagina, pero soy muy callada, me guardo mucho para mí.
–¿Sos de las que se aguantan todo y después explotan?
–Hago terapia desde hace cuatro años, y aprendí a sacarme todas las mochilas. No me hago problemas por estupideces. El análisis me ayudó a superar muchas cosas, y a empezar a disfrutar la vida. Si bien parezco siempre alegre, tengo mucha melancolía. Sólo hay que mirarme bien.
–Antes de que la gente te acepté, ¿te tuviste que aceptar vos misma?
–No sé… Me parece que mi aceptación la tuve enseguida. Tiene que ver con mi falta de madre, con que vivía con mi papá y mi hermano, sola, en un entorno familiar bastante vacío. Por eso me considero melancólica.
–¿Realmente te sentís tan cómoda en el trabajo?
–El teatro es mi segunda casa. Cuando encontré mi identidad sexual, empecé a trabajar, y fue todo de la mano. También sé que en algún momento tengo que cortar y empaparme de lo otro, que es lo que me permite estar viva. En este medio uno se va aislando de las verdaderas cosas de la vida. Si pasa eso, te quedás sin emociones. Veo muchas figuras que son vacías, y no me gustaría que me pasara eso.
–¿Nunca te sentiste así?
–No, nunca. Siempre viví todo a full. Empecé en el 97, con Hugo Sofovich, pero recién en el 2000 tuve trabajo seguido. La peleé duro, llegaba justo con el alquiler, con la comida. Cuando empecé era del montón. Siempre me acuerdo de esa lucha, de coserme cosas, de seguir y nunca bajar los brazos. Yo empecé mostrando el cuerpo, salía al escenario con lencería blanca… ¡Ni yo lo puedo creer!
–¿Alguna vez te planteaste dejar todo?
–A veces me dan ganas. Hay ciertos momentos en que estoy mal parada y siento un acoso fuerte de la gente, de la prensa... Y pienso en irme y dejar todo. Pero creo que se soluciona con tomarme vacaciones una semana. Mi secreto para sobrellevar esta carrera es no mirar nada, ni lo bueno, ni lo malo. En este medio hay mucho teléfono descompuesto, te transforman en una persona sin decisión propia.
–¿Hoy te sentís más mujer?
–Más afianzada, con mucha más seguridad. El tema de la sexualidad quedó atrás hace mucho tiempo. Es un tema que siempre traté con naturalidad, y nunca dejé que se me viera como objeto.
–¿El medio y los colegas ya superaron ese prejuicio?
–No creo que haya muchos que estén contentos con el lugar que ocupo. Norman Erlich me dijo que yo era el terror de los cómicos, porque tengo todo. A medida que van pasando los años, el prejuicio desaparece, y sólo lo utilizan los que quieren tener alguna pelea mediática. Pero yo estoy en otra categoría, siempre me sentí primera.
–¿En qué quedaron los sueños de ser madre?
–Descubrí algo: no estoy segura de tener instinto maternal. ¿Y si fuerzo las cosas? Todas mis primas, con las que me crié, tienen dos chicos cada una, y eso me pega, me hace ver que el tiempo va pasando… Pero no quiero que eso determine mi vida. Tengo cosas más sólidas, como mi carrera.
–¿No tenés miedo de que por la carrera te olvides de tu vida?
–Te soy sincera: espero que dentro de unos años me pueda alejar de esta vorágine de estar a pesar de todo. Ahora la peleo porque necesito trabajar, porque esta carrera es muy inestable, y no sé si me seguirá yendo bien… Más allá del éxito, sigo sintiendo que estoy sola en la vida. Vengo de una familia re humilde, y dependo de mí misma, toda la vida me pasó eso. Yo veo gente, como Susana o Mirtha, que trabaja y trabaja... Pero si yo fuera ellas, disfrutaría más de la vida, encontraría cosas fuera de lo artístico para sentirme bien. Hoy lo podría hacer, pero estaría muy justa con la plata.
–¿Pablo es el hombre de tu vida?
–Creo que sí, por ahora sí… Pero, ¿cuántas dijeron “es el hombre de mi vida” y después les pasaron cuatro tipos? Que termine siendo mi Vadalá… Estamos muy bien, él es mi estabilidad. Estar al lado de un artista es muy difícil… Los “novios de” tendrían que llevarse un premio extra. Aguantan lo más difícil porque conviven con la verdadera Susana, la verdadera Moria. Son los únicos que te ven sin careta.
–En el caso de ustedes, es todavía más especial…
–Sí, pero no tiene que ver con lo sexual, tiene que ver con el amor. Yo estaba reacia a enamorarme, y me costó porque siempre pensaba: ¿cuánto durará? Y hoy sólo pienso en el presente. Me enamoré dos veces, y la anterior fue en la adolescencia, era otra cosa.
–¿Sos romántica?
–Muy romántica. Y eso que la vida no es romántica, eso sólo existe en las películas y las novelas. Pero yo quiero creer en el príncipe azul y en los finales felices. Aunque no sé cuál será el mío…
Desde Carlos Paz
Nicolás Coppa y Noelia Santone
Fotos: Diego Paruelo
Producción: Claudio Fernández Pujol Agradecimientos: Complejo Tierralta, Casa del Peinado, Vestuario: Miguelo