Inflación: peligra el pago de cuotas y crece el consumo de baja calidad
El hecho real y tangible de los aumentos de precios, en particular de los alimentos y bebidas, ha modificado los hábitos de consumo de los sectores de ingresos medios-bajos y bajos. Se trata de una franja de la población protagonista de la recuperación del salario y de los ingresos de los últimos años. No obstante, no llegaron a ganar la pelea entre los valores de los productos, que siguen subiendo por ascensor. A tal punto que, en los últimos meses, ha aumentado el consumo de alimentos de segundas marcas. Y algunos analistas ya advierten dificultades para cumplir con cuotas de financiaciones.
Por Carmen Lopez Imizcoz
A pesar de los intentos y de algunos controvertidos éxitos de Guillermo Moreno para contener los precios y los índices que la miden, la inflación se expresa en formas muy evidentes. En los últimos meses los sectores de ingresos medios-bajos y bajos son más precavidos a la hora de comprar alimentos, bebidas e indumentaria. Reflejan menos optimismo sobre su situación económica personal, mayores expectativas de inflación y un aumento de la incertidumbre.
También desde el punto de vista de solvencia crediticia va a haber un impacto. “No va a ser tan fácil como era antes pagar la cuota de un crédito”, auguró Rodrigo Alvarez, de Ecolatina.
Ahora, lo que se comienza a observar es a consumidores que desarrollan “estrategias de supervivencia para no convalidar nuevos aumentos”, diagnosticó Victoria Giarrizo del CERX. Y su consumo se estaría tornando más selectivo.
Incluso, ya se habla de un pasaje hacia segundas marcas. El economista Roberto Dvoskin, de la Universidad de San Andrés, destaca dos fenómenos .
En primer lugar, aseguró que “los precios vienen liberándose”. Y en segundo: “Pareciera que hay una suerte de techo en términos de la evolución del consumo de ciertos bienes, que se está acercando. Se nota una traslación en algunos productos desde primeras a segundas marcas”.
Así, las presiones inflacionarias ya no incentivarían el gasto, cómo sucedió en los últimos tres años en que se desplegó un boom de compras, para evitar pérdidas futuras. “Hay un grado de temerosidad mayor en términos de posibilidades reales de seguir creciendo, un cambio en las expectativas en los sectores medios y bajos”, opina Dvoskin.
Cuando estos grupos socioeconómicos empiezan a sentir menos comodidad, dirigen su consumo hacia bienes de menor calidad. “Esto se observa desde fines del año pasado, pero se percibe recién ahora, tras las fiestas y las vacaciones”, recalca el ex subsecretario de Comercio Interior del gobierno de Raúl Alfonsín.
Según el último informe del CERX, “no se observa una desaceleración del consumo, sino una reorientación de la demanda”. Acechado por la inflación, el mercado doméstico comienza a mostrar “mayor selectividad” y, en 2008, está orientando su demanda hacia bienes y servicios que presentan mayor estabilidad en precios, o funcionan como reemplazo directo del ahorro y la vivienda, como los automóviles y bienes durables.
“Dentro de los bienes indispensables en la canasta de consumo de las familias, como alimentos, hay reemplazos. Este comportamiento, que se observó en enero, febrero y marzo, funcionaría como ‘efecto contenedor’ de la inflación en los rubros postergados. Pero impactará sobre actividades que, con la estructura de precios actual, están perdiendo competitividad”, según el CERX.
“En alimentos y bebidas, los sectores de ingresos bajos y medios bajos, si bien mantienen su consumo, comienzan a mostrar un movimiento en torno de las marcas”, señaló Susana Nuti, de la Fundación Mercado.
“Se comienza a observar un regreso, tal vez no tan fuerte como el de 2001 y 2002, a marcas de segunda calidad. Los sectores bajos y medios-bajos descienden en sus posibilidades de calidad. La recuperación salarial no fue suficiente porque venían de una posición de consumo postergado. Y, para acceder a su nivel aceptable de consumo, necesitan hacerlo a través de marcas que no son las primeras”, explica.
En tanto, Vicente Lourenzo, secretario general de CAME, relativiza estas apreciaciones: “La gente sigue manteniendo un ritmo de consumo estable. Obviamente analizan precios, pero todavía no observamos un pasaje a segundas marcas como en la recesión”.
Por qué. La evolución del salario real y la creación de puestos de trabajo (la masa salarial), el acceso al crédito y las políticas de ingresos son las variables clave que explican el comportamiento del consumo.
“En 2007, las moratorias previsionales, que sumaron casi 1,3 millón de afiliados, expandieron los ingresos de los hogares. Sus beneficiarios tenían ingresos muy bajos y pasaron a tener ingresos más aceptables, que se volcaron al consumo”, detalló Alvarez.
Para este año, desde el punto de vista de creación de puestos de trabajo, “la dinámica sigue siendo positiva, pero mucho más moderada. La economía no va crear puestos de trabajo al ritmo que lo venía haciendo”, explica Alvarez.
“Tampoco el salario real va a seguir creciendo como antes. De hecho, en las primeras mediciones, ya se observa que la variación del salario real está dando negativa”, agregó. Y si bien el crédito seguirá creciendo “a buen ritmo”, se van a moderar las expectativas de ingreso futuro y también la demanda de préstamos para adquirir bienes durables.
Datos preocupantes. “Que la suba de alimentos y bebidas se estabilice por arriba del 30% interanual es un dato muy negativo. La inflación hoy es más regresiva que de costumbre porque, al tener una fuerte suba en alimentos y bebidas, le pega muchísimo más a la gente de ingresos más bajos. La inflación en alimentos es casi 50% más alta que la del nivel general”, explicó Alvarez.
“Esto restringe mucho la capacidad de compra de otros bienes y va a afectar a la demanda de bienes de menor necesidad porque, si bien no se pueden sustituir los alimentos, sí se puede reducir la demanda de otros bienes que no son básicos”, agregó.
Piden aumentar las naftas y el gasoil
Rosario Sica, presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles (FECRA) quiere que suban los precios de las naftas y el gasoil y le rebajen los impuestos, para evitar que se sigan cerrando estaciones de servicio.
Así se lo dijo a PERFIL luego de la reu-nión que mantuvieron los dueños de las estaciones de bandera blanca con el gremio de empleados de las playas. Del encuentro surgió un pedido “urgente” de reunión con la presidenta Cristina Kirchner, bajo amenaza de cruzar las mangueras en Semana Santa. Dueños y trabajadores concuerdan que el sector necesita una solución de fondo que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, no les puede dar. “Con Moreno nos reunimos todas las semanas. Digan lo que digan, nos llevamos bien”, dijo Sica. La reunión con CFK es porque “la decisión escapa a Moreno”.
Ayer, el ministro de Planificación, Julio De Vido, aseguró que “se aplicará todo el rigor de la reglamentación” para que el combustible no falte en ninguna estación de servicio.