Después de intensas nevadas, Bariloche se encamina hacia la primavera cubierta de blanco y con un variado abanico de propuestas que no se agota en las pistas del Cerro Catedral.
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Bajar la montaña en familia en trineo, caminar con raquetas en la nieve rumbo a un refugio en las alturas, esquiar por las laderas del Cerro Catedral, hacer una cabalgata arriando ovejas o recorrer en cuatriciclo los bosques patagónicos.
Opciones no faltan aquí, en la ciudad de los lagos, que se prepara para una temporada baja llena de nieve y alternativas de diversión para todo gusto, bolsillo y edad.
Este año, la temporada de nieve llegó tarde a estos parajes. Pero sí, llegó. Y más fuerte que nunca. Bariloche ha preparado todo para la temporada baja y los operadores turísticos se alistan para lo que auguran como el septiembre más fuerte del que se tenga memoria en los últimos años: quienes lleguen a esta ciudad en las próximas semanas se encontrarán con escenarios nevados y un refuerzo en los servicios turísticos. Y también con un pueblo ansioso por recibir a extranjeros y nacionales con los brazos abiertos.
En lo que se refiere a esquí, las pistas del Cerro Catedral estarán más abiertas que nunca para los descensos en la baja temporada. Entre esos descensos, está el precio de los pases: 105 pesos el pase diario para adultos (85 para menores), contra 155 pesos que costaba en temporada alta (menores, 130). La nieve es buena en toda la montaña y los servicios de Catedral Alta Patagonia se multiplican, ya que la montaña más moderna de América del Sur llega a su septuagésimo aniversario como centro de esquí. Los visitantes accederán a 40 medios de elevación, 600 hectáreas esquiables, 19 paradores gastronómicos, un pase único para toda la montaña y 120 kilómetros de pistas, como para no quedarse con las ganas de deslizarse por las blancas pendientes.
Pero vale la pena tener en cuenta también algunas opciones que Bariloche ofrece, más allá del esquí tradicional y los chocolates. Como estas cinco:
1. Trineos en Piedras Blancas. No hay que ser experto en deportes invernales para pasarla bien acá. Sólo es necesario tomar coraje y aceptar la propuesta: bajar en un trineo por un sendero de lengas y cipreses, a buena velocidad y con toda la familia. Esa es la clave de Piedras Blancas, tradicional complejo de diversiones en la nieve en el Cerro Otto, cuyo ingreso está a pocos km del centro de la ciudad. El ascenso es por un camino de montaña, que ofrece una vista privilegiada del Nahuel Huapi. Después de un día en Piedras Blancas toda la familia quedará con la sensación de haber estado en un verdadero parque de diversiones, donde la atracción principal de cada juego es la nieve.
"Es una puerta de entrada a la nieve, apta para todas las edades", grafica el gerente operativo del complejo, Patricio List. La propuesta incluye una escuela de esquí para principiantes. Y para el cierre de la jornada, una cálida confitería sirve de albergue para disfrutar de chocolate caliente y cubanitos.
2. Una caminata con raquetas al Refugio Neumeyer. La propuesta es osada, pero tentadora: llegar luego de una caminata por la nieve al Refugio Neumeyer, a 18 km de la ciudad de Bariloche. Este albergue de montaña construido en 1971, a 1200 metros sobre el nivel del mar, es una de las atracciones del Parque Nacional Nahuel Huapi. Los organizadores de los paseos ofrecen ocho interesantes caminatas por el valle del Challhuaco, con distintos grados de dificultad y accesibles para toda la familia. Un sendero lleva a los visitantes desde el refugio hasta la laguna Verde (congelada) o a un espectacular mirador en lo alto del valle. De noche, iluminados por la luna llena, un cielo estrellado y el blanco resplandor de la nieve, espera el festejo final con los sonidos de la naturaleza y una cena caliente para terminar en la iluminada pista de trineos.
3. Esquí nórdico y paseos en cuatriciclos por el Cerro Otto. En el Cerro Otto, a seis km de la ciudad, se encuentra este auténtico parque de actividades en la naturaleza: son diez km de pistas pisadas, de excelente nieve, para todos los niveles. Allí funciona la escuela de Ski Nórdico y se ofrecen paseos en cuatriciclos por terrenos de compleja accesibilidad. El esquí nórdico permite al esquiador desplazarse por toda clase de terreno ya que las tablas tienen en su base un tipo de escamas para deslizarse aun en subidas.
4. Una cabalgata por una típica estancia patagónica. Las cabalgatas por los parajes patagónicos también son una opción para la familia. La estancia Fortín Chacabuco, por ejemplo, a cargo de la familia Wehwell, a pocos km de la entrada a Bariloche, ofrece programas para conocer a caballo las actividades típicas de la zona, incluida una parada para conocer la cría y esquila de las ovejas, y la cocción de alimentos típicos en ahumaderos.
5. Bariloche en cuatro ruedas. Una alternativa especial para los más aventureros es recorrer Bariloche conduciendo un automóvil. La opción es sencilla, económica y por demás entretenida, ya que garantiza el acceso a todos aquellos escenarios paradisíacos que hay que visitar en el invierno y transforma los desplazamientos por la ciudad en un programa en sí mismo.
La propuesta fue desarrollada por una agencia de alquiler de automóviles local, que vio en el plan una opción diferente para el turismo familiar. Se trata de la firma Movil Rent a Car, que además del servicio de alquiler de vehículos ofrece a sus clientes un direccionario con opciones turísticas para conocer la ciudad detrás del volante.
Los autos son entregados a los clientes en las terminales de llegada a la ciudad y recogidos en el mismo punto. Una curiosidad, todos los paseos se coronan con una recomendación: cerrar la travesía con una cena en Tarquino, restaurante de la ciudad que ofrece la carta de platos patagónicos más elaborados. Nada mejor que una buena comida después de un día al volante.