El periodista Víctor Sueiro, católico ferviente, murió el jueves al mediodía. "Dios, estoy segura, te recibirá con una sonrisa encantadora", expresó en un aviso fúnebre Mirtha Legrand. Y su colega y amigo Fernando Bravo, confió: "Hoy sabemos que quizás era entre nosotros el que mejor estaba preparado para este trance entre la vida y la muerte. Y también sabemos que del otro lado del umbral estará cuidándonos".
El día de la muerte, antes de que llegaran figuras del espectáculo y muchos otros amigos, estuvo en el velatorio el cardenal Jorge Bergoglio. El martes último, Sueiro había ido a ver a Bergoglio en su sede de Rivadavia 415. Allí se confesó y comulgó, mientras su esposa lo esperaba afuera en el auto. El arzobispo buscó en otro piso los óleos consagrados y le dio la unción de los enfermos.
Al día siguiente, Sueiro llamó por teléfono a Bergoglio. El periodista, que dedicó a los ángeles uno de sus exitosos libros, El ángel, un amigo del alma , le dijo, con buen humor: "Si viene el ángel a buscarme, le voy a decir: Tengo el bolso preparado. Y que espere un momento... para que busque el cepillo de dientes". Y le comentó, con confianza: "Sabé, Jorge, que si paso del otro lado, te voy a cuidar mucho".
Previo al entierro en la Recoleta, ofició una misa en la basílica del Pilar monseñor Roque Puyelli, a quien Sueiro quería como a un padre.
Ayer, al cerrarse los actos por el centenario del templo de la parroquia de Guadalupe, Medrano y Mansilla, en Palermo, ante una multitud que colmaba el lugar, el arzobispo porteño bendijo un cuadro de "Jesús en el santuario de María", una devoción aprobada en la arquidiócesis en 1999.
Le había regalado el cuadro Julia Gómez Caride de Mouriño, autora del libro María, el primer sagrario, y Bergoglio quiso que tuviera un lugar en esa basílica, en la que los sacerdotes del Verbo Divino piensan establecer un centro de apoyo a la vida y a las mujeres embarazadas, con un equipo multidisciplinario. Los días 12 de cada mes se ofrece allí una misa por las embarazadas, las que desean tener un hijo y las que se encuentran en trámite de adopción. Un detalle que no todos conocen es que la imagen original de la Virgen de Guadalupe lleva en sus vestimentas una cinta negra que llevaban las mujeres aztecas encintas.
La devoción "Jesús en el santuario de María" dice que "Jesús pudo haber llegado a nosotros ya adulto; sin embargo, quiso ser cigoto, embrión, feto, bebe; quiso vivir en el santuario de María", en referencia a su vientre.