Viena era nuestro destino final. La antigua capital imperial era un misterio para nosotros porque íbamos sin conocer demasiado sobre ella, sólo nos habían avisado que el palacio Schonbrunn era imperdible, y tenían razón.
Arribamos a la estación del Sur pasadas las 6.30 y allí mismo, plena noche aún, compramos boletos para el tranvía, que nos debería llevar cerca de otra estación, la del Oeste, desde donde buscaríamos el alojamiento muy económico que conseguimos en una guía. El amable vendedor del boleto nos dijo que bajáramos del tranvía en la décima parada. Los primeros rayos de sol nos mostraban la magnificencia de Viena. No fue fácil ubicar la calle con nuestro precario mapa. Un transeúnte ataviado con un tradicional sombrero alpino se apiadó de dos desorientados turistas y nos preguntó si necesitábamos ayuda. Ante nuestra respuesta afirmativa dijo: follow me. A las pocas cuadras nos dejó en nuestro destino, el hotel Hedwig Gally en la Arnsteingasse.
Nos dirigimos al primer piso. Una dura mujer entrada en años nos recibió y ante nuestra solicitud de alojamiento nos dijo en inglés con una fina voz algo así como: I´m terribly sorry, but I can´t give you a room for only one night because... El resto de la explicación no nos importaba.
Teníamos un problema: dónde alojarnos en la helada Viena. Era fin de año y la ciudad se llena con jóvenes que regresan a su casa. Caminando por Mariahilfer Strasse, algo llamó mi atención en un callejón lleno de nieve a nuestra izquierda, un rojo cartel en un comercio: Sex Shop. Me detuve unos instantes y alcé mi vista. Sobre el comercio, en el primer piso, se veía un cartelito que decía escuetamente Pensión. Fuimos. Nos atendió una correcta mujer. Ante nuestro pedido nos empezó a recitar los mismos argumentos que la sargento del hotel anterior, pero de pronto se apiadó de nosotros. Una muy bien calefaccionada habitación, con ducha y lavatorio, pero sin inodoro, nos cobijó en ese helado día en la pensión Hargita de la calle Andreasgasse. A la señora Füllop, húngara ella, la recordamos siempre.