Scarone (debutante), Rebecchi (busca revancha) y Burkart (se retira), ante un día muy especial
ROSARIO.- En el transcurso del Mundial, las Leonas enhebraron los hilos de un equipo compacto, con una fuerte vocación ofensiva, pero también con gran capacidad para retroceder y defenderse. El mérito es de las dieciocho, aunque son decisivas las tareas de Claudia Burkart, Mariela Scarone y Carla Rebecchi, tres que simbolizan distintas generaciones y que conforman una columna vertebral, sin contar los relámpagos de brillantez de Lucha Aymar, claro.
Para ellas tres, la final con Holanda significará un punto de inflexión: Burkart se retirará, Rebecchi querrá revancha por el tercer puesto de Madrid 2006 y Scarone pretenderá coronarse en su primera Copa del Mundo. "El objetivo está cumplido. Lo que viene es extra, vamos a dar todo para ganar el Mundial, pero sentimos esa tranquilidad de que logramos una meta", opina Burkart, la experimentada defensora que, a principios de año, volvió a vestir la camiseta de las Leonas tras el pedido del director técnico, y que hoy buscará revivir la gesta de Perth, pero entre amigos de la casa.
"Fue un año muy duro de entrenamiento, en el que dejamos todo de lado y conseguimos lo que tanto queríamos: estar el 11 de septiembre jugando la final", apunta Rebecchi, una delantera que nunca dejó de evolucionar, tanto en la técnica como en la interpretación del juego. Para Retegui, Carla es la atacante que mejor presiona en el mundo. Un poco más allá va Mariela Scarone, debutante en mundiales y que rompió en un llanto tras la victoria en la semifinal. "Cuando caí que iba a jugar la final, no paraba de llorar de la emoción; terminó el partido ante Alemania y ahí me cayó la ficha ", cuenta la volante, que sigue sorprendiendo con su madurez para sus 23 años. "Siempre fui de jugar tranquila. Al sentir la confianza de parte de los entrenadores y de las más grandes dentro la cancha, rindo de esta forma. Sé que tengo compañeras que me apoyan y me bancan si hago las cosas bien o mal", agregó.
Las tres son piezas clave en el esquema táctico, cada una cumpliendo su función. Burkart es el líbero, la voz de mando en la última línea. Es también una de las responsables de la buena labor defensiva que viene exhibiendo el equipo, que apenas recibió tres goles y no cedió ningún córner corto en los últimos dos partidos. Scarone, en tanto, no padeció esa presión típica de quien juega su primer Mundial y se desenvuelve con mucha soltura en la mitad de la cancha, mientras que con su velocidad y agilidad, Rebecchi rompe con los esquemas de las defensoras rivales, ayuda a la hora de la marca y hasta colabora en la defensa de los cortos.
El oro está al alcance de la mano, pero enfrente aparece Holanda. Son dos equipos que se reconocen casi sin mirarse y que mantienen una fuerte rivalidad en la cancha. "En el Champions Trophy de Nottingham, hicimos buenos partidos frente a ellas. Seguramente haremos un partido superior, esperemos que se dé así", señala Rebecchi, que apuesta a que será una final soñada, ya que la juegan "los dos mejores". "Puede pasar cualquier cosa, hay que ver quién se levanta mejor. Va a ser difícil y peleada", analiza Burkart.
Las tres coinciden en que una de las claves será resguardar el rigor defensivo y tratar de cederle la menor cantidad de córners a una especialista como Maartje Paumen. Al mismo tiempo, redoblar la presión ofensiva. Además, están convencidas de que llegan mejor físicamente que sus rivales; esto, sumado al plus que da el público. "El aliento es una motivación, te dan más ganas dentro de la cancha. Les debe de jugar un poco en contra escuchar constantemente el aliento al otro equipo. Pero Holanda ya habrá vivido estos partidos con bastante gente, a lo mejor sabrán manejarlo", opina Rebecchi. No falta nada en el equipo, ni siquiera las cábalas: "Siempre hay, pero no te las voy a contar", bromea Scarone, con la picardía de quien se guarda algo bueno. Pero el sustento, irremediablemente, es el equipo y el peso de las individualidades, ambos sintetizados en sus nombres.
Una jornada alterada por la lluvia. En un día marcado por las interrupciones por la lluvia, Nueva Zelanda goleó a China por 3-0 y se clasificó 7°. Antes, la India superó a Sudáfrica por 4-3 y quedó 9°. Al cierre de esta edición, definían el 5° lugar Australia y Corea del Sur.