Nueva York recuerda a las víctimas en un clima de tensión
La construcción de una mezquita politizó el noveno aniversario de los atentados
NUEVA YORK.- Nueve años después del día en que cambió el mundo, Nueva York, el centro de los ataques terroristas que devastaron el distrito financiero de la ciudad, recordará a las casi 2800 personas que murieron allí, en un clima tenso y politizado por una discusión que envolvió al país.
La vulnerabilidad, el dolor y el malestar sembrados por los ataques en la mente de los norteamericanos aquel fatídico 11 de septiembre, prolongados a lo largo de estos nueve años por dos guerras de desenlace incierto, fogonearon el debate en torno de la mezquita de Ground Zero, alimentado por el incendiario pastor fundamentalista Terry Jones.
La discusión, en la que la Casa Blanca se metió de lleno, alcanzó también a la prensa.
Los cruces se repetirán hoy aquí, donde la conmemoración de los atentados se mezclará con nuevas manifestaciones a favor y en contra del centro islámico Park 51, cuya construcción está prevista a dos cuadras de la "zona cero". A esto se suma la posible presencia de Jones, que hasta ayer mantenía abierta la posibilidad de quemar ejemplares del Corán.
La ceremonia central, a la que asistirá el vicepresidente Joe Biden, se realizará en el parque Zucotti en medio de un fuerte operativo de seguridad, con las plumas que trabajan en la reconstrucción del lugar como telón de fondo.
Ayer, en un nuevo llamado a la unidad, el presidente Barack Obama pidió a los estadounidenses aferrarse a la tolerancia religiosa, y les recordó, citando a George W. Bush, que el enemigo es el terrorismo, no el islam.
Sin embargo, las manifestaciones antiislámicas que azotan al país no son compartidas por todos.
Esta división es palpable en Ground Zero. Iqbal Chowdhury, un musulmán de 50 años que trabaja en un quiosco frente al edificio donde se construirá el centro comunitario, se mostró consternado por la polémica. "No entiendo por qué se mezcla la política con la religión y la familia. Es sólo un lugar para rezar", comentó. "Hay más de mil millones de musulmanes en el mundo, ¿son todos terroristas?", se preguntó.
En la zona, otros se oponen tajantemente al centro islámico. "Que lo vuelen, que vuelen todo el lugar", bramó John, un hombre corpulento, de unos 40 años, mientras caminaba con un amigo frente al lugar donde se levantará el centro. Al ser consultado por LA NACION, el hombre dijo: "Es una mala idea construir la mezquita acá. No ha pasado suficiente tiempo desde los atentados. Es un tema muy sensible para los estadounidenses. Las heridas todavía están ahí".
Matt Sky, un joven de 25 años que participaba cerca de allí en una manifestación a favor de la tolerancia religiosa, señaló: "El tema no es la ubicación. Hay cabarets, comercios y otras mezquitas en el barrio. El debate se da porque los que se oponen al centro culpan a los musulmanes por el 11 de Septiembre".
Por su parte, los analistas intentan poner la mente fría en esta psicosis, que en parte fue alentada por algunos medios. Thomas Mann, analista del Instituto Brookings, destacó a LA NACION: "Creo que todo lo que ha pasado dice más acerca de la naturaleza de la prensa contemporánea que sobre los norteamericanos. Hemos tenido cierto grado de prejuicio religioso en Estados Unidos. No es una imagen agradable, pero no creo que refleje el sentimiento mayoritario".