El director de Whisky Romeo Zulu y Fuerza Aérea Sociedad Anónima vuelve a la carga con El Rati Horror Show , un nuevo documental de denuncia, centrado, en este caso, en un hecho policial
"El caso Carrera fue armado por la comisaría 34, donde balearon a cualquiera porque estaban buscando un auto blanco", sostiene Enrique Piñeyro. En su último trabajo, encuadra un hecho policial ocurrido en 2005, que termina con un inocente, Fernando Ariel Carrera, acusado de ser psicópata y asesino. Fue condenado a 30 años de prisión por atropellar y matar a dos mujeres y un niño, cuando en verdad era perseguido por un auto particular con gente armada en su interior, que le disparaba (recibió ocho balazos) por delitos que, por sus antecedentes y por la reconstrucción precisa de los hechos, nunca pudo haber cometido. Carrera sigue esperando que la Justicia se quite la venda. Un hombre que acababa de dejar a su hija en casa de su suegra, se convirtió así, porque sí, en el único responsable del caso conocido como la «masacre de Pompeya»".
Piñeyro es el responsable de El Rati Horror Show, cuya primera versión compitió en el último Bafici. También es médico, aeronavegante, actor y director de una ficción como Whisky Romeo Zulu (basada en la tragedia de LAPA) y de documentales como Fuerza Aérea Sociedad Anónima ( sobre el control del aerotransporte en la Argentina) y Bye Bye Life , que sigue paso a paso los últimos días de la fotógrafa Gabriela Lifschitz.
El hecho policial con el que los medios de comunicación masiva, en especial la TV, buscaron subir puntos de rating sirvió al eterno denunciante Piñeyro, esta vez junto a su colega Pablo Tesoriere (el mismo de Puerta 12 ) para guionar y dirigir el documental que Distribution Company estrenará pasado mañana.
El cineasta conserva el tono calmo que lo caracteriza para reconstruir los pormenores de una investigación que, seguramente, generará mucha polémica. En marzo, el primer borrador de este trabajo relacionado con las injusticias que pueden ser cometidas no sólo por policías acostumbrados a obrar fuera de la ley, sino por aquellos que deben administrar justicia, sirvió como centro de la presentación en los tribunales del premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel y del mismo director en busca de una revisión del caso.
El diálogo con LA NACION, en la misma sala en la que editó el sonido del film, confirma su singular arrogancia, pero también su obsesión por que se haga justicia, como en el caso del avión siniestrado frente al aeroparque porteño, también en el de Carrera.
-¿Te incomoda que te apoden "el Michael Moore argentino"? Sería bueno que a Moore lo definieran en su país como "el Enrique Piñeyro norteamericano", ¿no?"
-No, no me incomoda. Me gusta lo que hace y está encontrando un punto de equilibrio narrativo cada vez más alto. Pero soy más lindo y más flaco que él. Quiero que eso quede claro.
-En tu cine hay humor negro?
-Hay algo que la gente cree que es humor, pero en realidad es la tragicomedia que estamos viviendo. La gente se ríe cuando yo estoy leyendo el fallo. Hay momentos en que hago comentarios sarcásticos. Mi experiencia con los familiares de las víctimas de LAPA y con el mismo Carrera me muestra que se trata de gente que perdió a sus familiares o su libertad, pero no el humor. Si Carrera se ríe, ¿yo me voy a poner solemne? El humor es algo importante para alguien que se tiene que comer un garrón impresionante. Veamos la vida como es, aun en sus momentos trágicos, con humor.
Yo acuso
-En tu película hay varias líneas y tomas de posición, más allá de las cuestiones policiales y judiciales, respecto a los medios de comunicación y a la que suele definirse como "opinión pública"
-Lo que más me sorprende de esos pedidos de mano dura con los delincuentes es quién define a los delincuentes. Parece que los delincuentes llevan una camiseta que los identifica. No es así. La identificación de un delincuente es parte de un trabajo que se llama detección. Hay secuencias lógicas, por cumplir: educación, prevención, detección y sanción, y los que piden mano dura apuntan directamente a la sanción. De prevenir o dar a la policía equipamiento científico para la detección no se habla. ¿Educar? En varias provincias podés ser policía con cuarto grado aprobado. Esa secuencia es para todo y, sin embargo, todos piden más sanción. Así, lo único que aumenta es la coima: para cajonear un expediente, si la pena es más alta, la coima es más alta.
-¿Y en cuanto a los informativos de TV?
-Se escuchan cosas como "se está diciendo por estas horas". Digamos que con algo así se acabó el noticiero. ¿Quién lo dice? En el caso Carrera, hubo quienes llegaron a decir que atropelló a la gente a propósito, y aunque hubiese sido un delincuente real, tampoco lo hubiese hecho porque no tenía sentido. Es la misma superficialidad que tienen los medios a la hora de cubrir estos hechos, todos. En este caso, no hay una sola versión igual a la otra. La gente quería linchar al "delincuente". ¿Y quién es el que tipifica al delincuente?
-¿Creés que está mal dar el micrófono a los familiares cercanos a las víctimas de delitos?
-Ese es el riesgo de dejar legislar a las víctimas. Cuando lo hacés, podés escuchar los pedidos más estrafalarios. Querían meter en cana al chofer de la escuela Eco, cuando el que estaba borracho era el del camión que lo chocó. "Pero él no se tiró a la banquina", argumentaban. Es como el error del piloto de LAPA? El pedido inicial de [Juan Carlos] Blumberg se deformó y empezó a imponer su ideología: "No hay que secuestrar nenes rubios de San Isidro", cosa con la que estoy totalmente de acuerdo, porque mis hijos son rubios y viven en San Isidro, pero me gustaría que no secuestraran a nadie, y cuando le toca hablar de Sebastián Bordón dice que estaba drogado y borracho, y les pegó a los policías, y que la policía después actuó mal. Todas mentiras: no estaba drogado. Le diría: "Bordón es una víctima igual a tu hijo". No tiene por qué desacreditarlo para salvar a tres asesinos que lo mataron en una comisaría. Ese es el problema de dejar juzgar a las víctimas.
-Aquí parece costumbre permitir a víctimas y medios juzgar?
-Es el vacío de la respuesta judicial. El primer fallo de LAPA llega once años después. Hay gente que se murió, evidencia que caducó. Se busca la prescripción? Si la Justicia tarda, hay vacío legislativo. No hay políticas públicas de seguridad: son erráticas? van y vienen. Morosidad y corrupción en la Justicia, importante en la policía. ¡Si tienen derecho a interceptarte en un auto civil sin identificarse, y lo hacen todos los días, con absoluta impunidad!
-¿De qué habla tu película?
-De que somos una sociedad violenta. El Proceso dejó una impronta de violencia? ¿Qué es, si no, esto de los pedidos de linchamiento? Es la respuesta a esa violencia, como la ley de obediencia debida es un disparate jurídico: el mismo accidente de LAPA? ¿Cómo le podés decir a un tipo que no salga con un avión hecho pelota si podés violar, torturar y matar si te lo ordena un jefe y no es penalmente imputable? ¿Cuándo el Estado saldrá de una vez por todas a defenderte?