La mezzo argentina radicada en Suiza encabeza el elenco de la ópera barroca de Haendel que se estrena hoy
Está en las antípodas de lo que uno se podría imaginar como una diva de la ópera; de hecho, no lo es ni lo quiere ser. La mezzo Rosa Domínguez es más una trabajadora (de excelencia) de la música barroca, del canto barroco más precisamente. Cosa que podrá (volver) a demostrar desde esta noche en el escenario del Avenida, cuando se estrene Serse , de Haendel, la nueva producción de Buenos Aires Lírica que la tiene en el rol protagónico, a Alejo Pérez en la dirección musical y a Pablo Maritano, en la puesta en escena.
No es muy frecuente que venga a Buenos Aires a cantar, aunque sí se las rebusca para viajar dos veces por año a visitar a su mamá y a su hermana. El resto del tiempo se reparte entre las clases que da en la Schola Cantorum Basiliensis, en Basilea (Suiza), donde vive, y en las ciudades que su agenda le pone por delante (de hecho, luego de Buenos Aires tiene un boleto que la llevará a Italia, y otro a Alemania). Siempre con el repertorio barroco como excusa, su verdadera pasión desde que se cruzó, hace años, con un concierto de René Jacobs que fue para ella "un mazazo en la cabeza". Por entonces Rosa estaba estudiando en Munich, y apenas supo que Jacobs enseñaba en Basilea llamó para pedir una entrevista. Tiempo más tarde se dio cuenta de que fue casi un milagro que lo hubiera encontrado, ya que el belga tenía tantos conciertos pautados que la docencia se reducía a unas pocas jornadas al año. Pero la suerte estuvo de su lado y no sólo Rosa encontró a Jacobs, sino que él accedió a escucharla y luego a convertirla en su discípula.
Y así entró férreamente el barroco en su vida, y de hecho es una de las razones por las que no ve posible volver a vivir en la Argentina: "Estoy en la Schola Cantorum Basiliensis, el mejor lugar para aprender y enseñar barroco en todo el mundo. Esa es ahora mi casa, no tengo ninguna duda".
Hombre
Desde esta noche, Rosa será Serse, el rey de Persia, en la historia que inspiró a Haendel. Un rol masculino, interpretado por una mujer. "Estoy cantando el rol de Serse porque ya no existen los castrados, y visto ropas de hombre como si lo fuera, pero hoy por hoy el rol necesita de una mujer por la tonalidad en la que fue escrito (para Caffarelli, un castrado mezzosoprano), ya que el ámbito vocal es muy extenso, muy sopranil", cuenta esta cantante, que tuvo que estudiar y entrenar para este papel, que le exige un virtuosismo vocal muy difícil de conseguir no siendo un castrado...
-¿Cómo te resultó la experiencia de trabajar con el régisseur Pablo Maritano?
-Pablo tiene una virtud muy grande, y es que conoce la obra desde todos los ángulos posibles: histórica y musicalmente. Sabe hablar perfectamente el italiano y exige mucho, pero es muy fácil confiar en él; es que parte de un conocimiento de la obra muy intenso, pocas veces visto, de verdad. Si bien no es una puesta estrictamente barroca, lo es muy intrínsecamente desde lo musical.
-Ahí entra Alejo Pérez...
-Alejo es un directorazo, y aunque no frecuenta mucho el repertorio barroco tiene el talento y la habilidad para amoldarse, entenderlo y maniobrarlo.