Mañana, el Colón continuará su temporada lírica con Kátia Kabanová , la ópera de Leos Janácek, de cuya puesta se encargó el director general y artístico del teatro
Pedro Pablo García Caffi es el director general y artístico del Teatro Colón y, más allá de las tareas propias de esa función, ahora tiene a su cargo la régie de Kátia Kabanová , de Leos Janácek, el cuarto título de la temporada operística, cuyas representaciones comienz an mañana. La urbanidad impone ciertos comportamientos y, por lo tanto, el comienzo de la conversación avanza sobre temas generales: "La ópera viene muy bien. El elenco es fantástico. György Rath, el director, es un verdadero talento, y el equipo, en su totalidad, es estupendo. Hemos llegado sin urgencias porque mi concepción plantea un acercamiento casi camarístico, que nos permite evitar complejidades escenotécnicas. Nos hemos centrado, esencialmente, en un tipo de trabajo intelectual y musical".
Sin entrar, todavía, en temas ríspidos, García Caffi explica que Kátia Kabanová fue programada porque su ausencia había sido demasiado larga: "La ópera fue montada en el Colón por última vez en 1968 y en alemán; ni siquiera en el checo original. Es una obra escrita de un modo muy inteligente y único. El libreto elimina todo elemento superfluo y permite que se pueda jugar con un escenario abstracto y que se pueda contar la historia sin interrupciones, en un tiempo casi teatral. En Kátia se puede salvar el inmenso abismo de tiempos que existe entre una ópera y un drama teatral. Me gustan este tipo de óperas, en las que los tiempos musicales no chocan con los tiempos dramáticos".
Llegados a este punto, le formulamos a García Caffi la pregunta que, seguramente, él estaría aguardando desde el comienzo de la entrevista y que tiene que ver con el hecho de que él mismo se haya elegido para llevar adelante la régie de una ópera cuando sólo registra un único y un tanto lejano antecedente, con la puesta de Edipo Rey , de Stravinsky, hace una década, cuando era director del Teatro Argentino de La Plata. Le preguntamos, concretamente, si le parece correcto haber tomado esa determinación. Su respuesta fue vertida con firmeza: "Sí, me parece correcto porque fue una decisión tomada concientemente por una serie de razones, obviamente, todas opinables o discutibles. Yo considero que si el director general y artístico del Teatro Colón es alguien que puede poner una ópera, pues debe hacerlo, debe mostrarlo y debe demostrarlo. Yo pienso que tengo la formación musical y teatral suficiente como para afrontar este desafío. Antes de Edipo rey llevé adelante el montaje de casi veinte espectáculos con el Cuarteto Zupay, con diseños de escenografías y en algunos casos con libretos y con proyecciones fílmicas. Por supuesto, en Kátia Kabanová no cobro la puesta ni la iluminación ni la dirección del film que se proyecta. De todos modos, quisiera que me juzgaran por la obra que se verá a partir de mañana y no por la decisión de hacer la régie ".
Puntualmente, García Caffi explica sus ideas para esta Kátia Kabanová : "La puesta tiene un desarrollo escénico absolutamente abstracto. Las imágenes también. Lo único realista es el vestuario, que remite a un pueblo de provincia de la Rusia de 1860. El acento está puesto en el relato de la historia de un personaje muy peculiar, con su religiosidad, con la prisión que implicaba el entorno y con su capacidad para absorber y reelaborar todo lo que le sucede. El planteo orquestal de Janácek es admirable; logra eliminar todo aquello que no haga estrictamente al corazón de la historia. Este tipo de partitura me permite trabajar libremente con los cantantes, tanto en lo musical como en lo teatral". Y agrega: "Según lo que el mismo Janácek pidió luego del estreno, eliminé la pausa entre el primero y el segundo acto, y me centré en la exposición del relato. La resultante es algo así como una ópera de cámara, con los intérpretes que desarrollan sus pasiones y su devenir dentro de un círculo imaginario. La emocionalidad no está en el canto o en la actuación, sino en los aportes de la orquesta".
Antes de concluir, Pedro Pablo nuevamente reitera que espera ser evaluado por los resultados artísticos y no por la decisión de asumir este trabajo. Más allá de los reparos, la proposición es plausible. Habrá que observar cómo es su propuesta y valorar su grado de originalidad, eficacia y arte.