Se lucen con Juicio a lo natural , La Parka y El espejo
Seis años atrás, una gacetilla de prensa anunciaba un musical con mucho despliegue en La Comedia: Des-ilusiones . La misma información decía que el director y autor todavía no rozaba los 20 años. Su nombre: Nicolás Pérez Costa. Un año después, una cola larguísima en el Empire avisaba que allí se estrenaba El espejo , un musical de Matías Puricelli, también sólo con pelusa en la cara. No muy lejos en el tiempo, en 2006, Diego Corán Oria -de 25 años- estrenaba en el Maipo Club una comedia musical autorreferencial: La Parka .
Por aquel entonces y durante el tiempo que vino después, ellos eran sólo muy conocidos para el mundo joven de la comedia musical, aquel que no podía pagar los 200 pesos que costaban las entradas para las megaproducciones de la calle Corrientes. Estos jóvenes no pararon y no paran de crear en ese lenguaje que adoptaron y que, a estas alturas de las circunstancias, ya conocen tan bien. No temen equivocarse, prueban, estrenan, reescriben, vuelven a probar, y eso los ha convertido en la nueva sangre del género, en lo que hace a la creación. Porque escuelas de teatro musical para estar sobre un escenario hay muchas. Pero ninguna hace foco en la dramaturgia, en la composición para teatro o en la dirección de esta forma teatral tan compleja. Estos jóvenes indagan, investigan y son una máquina de crear. Hoy son los nuevos referentes del género (junto con otros interesantes creativos, como Leo Bosio, Mariano Taccagni y Fabrizio Origlio, de Tres mujeres con equipaje , por ejemplo).
Nicolás Pérez Costa ya tiene unos cuantos títulos en su haber, contando también las relecturas que hizo de sus obras. Actualmente, tiene en cartel su tercera versión de Juicio a lo natural (los martes, en El Cubo). "Todo el tiempo me siento embadurnado en esta cosa de prueba y error. Una de las cosas que le puedo agradecer a «Pepe» [Cibrián Campoy] es que me enseñó esto de no parar, de estar siempre en la búsqueda. A veces juega en contra porque te alimenta la ansiedad, pero está bueno vivirlo de esa manera", explica. Lo nombra a Cibrián porque con él comenzó a trabajar, en 1999, cuando sólo tenía 15 años, y hay una impronta del creador de Drácula en trabajos suyos.
Por su parte, Diego Corán Oria tiene como referente y maestro a Ricky Pashkus. El entró en el mundo del musical por casualidad. Empezó a estudiar actuación y, por recomendación de una compañera, se inscribió en la Fundación Julio Bocca, como una forma de enriquecer sus conocimientos. Trabajó como asistente de Pashkus en obras como Houdini o Los productores y el género lo atrapó. Ganó un importante concurso en la Fundación y pudo hacer La Parka con amigos. Luego vino también una interesante experiencia: El conejo , y ahora, el exitoso reestreno de La Parka (los lunes, en El Cubo). "El género te permite una multiplicidad de variantes y podés tomar diferentes herramientas en función de la narración. Es decir, que la canción no esté ahí porque sí, sino porque va a generar algo. Es crear un dispositivo de danza, teatro y música que genere un viaje placentero y, a la vez, reflexivo y divertido", explica.
"Yo soy huérfano", dice Matías Puricelli, quien el 3 de octubre estrenará su remozado El espejo en La Comedia, con Alejandro Paker, Nicolás Maiques e Ivana Rossi, entre otros. Es que no trabajó con Cibrián ni con Pashkus, pero sí con Pérez Costa, a quien asistió en una de las versiones de Juicio a lo natural . "El musical es un género difícil en este país porque el nivel socioeconómico habitual no te permite quizá comunicar el hecho artístico del modo que quisieras -aclara-. El género tiene costos muy elevados, por más que sea alternativo. Con el tiempo, lo que fuimos encontrando los tres, cada uno a su modo, es de qué modo comunicar lo que hacemos con las herramientas que tenemos. Podemos identificarnos con la insistencia, con la confianza."
Prejuicios
Cuando Puricelli se inscribió en un curso de dirección, sus compañeros lo miraban raro porque su lenguaje era el del musical. Es una realidad: aunque el género en la Argentina se haya desarrollado a pasos agigantados, todavía carga con el gran prejuicio de buena parte del resto de los teatristas. "Y sí, está considerado menor, frívolo. Pero no nos importa", dice Puricelli, y concuerdan sus colegas. "Lo que pasa es que uno es director. Y en esa búsqueda puede aparecer el musical -agrega Corán Oria-. Me divierte cuando piensan que esto es menor. Porque yo no soy sólo un director de comedias musicales. Soy un intuitivo buscador de sensaciones con mi arte. Estas últimas me salieron en comedia musical, pero pueden aparecer nuevas ideas en otros lenguajes."
Para algunos puede resultar frívolo ver a unos personajes expresarse cantando o bailando, pero precisamente estos creativos (y quien esto escribe incluye también a Bosio y a Taccagni) no suelen encontrar temas livianos en sus búsquedas artísticas.
Corán Oria habla, con una admirable capacidad sardónica, de la muerte y la enfermedad en La Parka y de los altos estratos de poder en una fábula como El conejo . Matías Puricelli habla de la libertad y la manipulación en El espejo , y Pérez Costa toma la homosexualidad como tema central de Juicio a lo natural y la identidad en Desilusiones . Entretanto, Taccagni está a punto de estrenar una nueva versión de La metamorfosis , de Kafka (en el Apolo), y Leo Bosio completó una trilogía musical sobre las invasiones inglesas.
"Intento buscar un valor real de la actuación en el género. Creo que la trivialidad del musical no tiene que ver únicamente con las temáticas, sino con que, muchas veces, algunos directores y algunas producciones sienten que el acento está puesto en la magnificencia y en la pomposidad, entonces dejan de lado lo primero y lo más básico: contar una historia, y la historia la cuenta el actor", comenta Pérez Costa.
A su vez, los tres son autores, directores y, tal vez, ocupan más roles incluso en sus montajes. "Son las necesidades internas de uno. En lo particular, a mí me cuesta mucho escribir. Y tampoco estudié. Cuando realicé La Parka, estudiaba comunicación social con un chico que hace cine, Federico Scarpelli, que tenía ideas de estructura. Con él la escribimos. El Conejo la hice con Facundo Rubiño, que tiene una cabeza mucho más didáctica. Me gusta mucho crear en equipo", cuenta Corán Oria. Y los demás coinciden con que el musical es, tal vez, la más colaboracionista de las artes. Por lo pronto, ellos mismos -con sus referentes propios- ya se están volviendo referentes de una nueva generación dispuesta a contar con música.