El dúo colombiano vuelve a tocar en el país y levanta las banderas ambientalistas, antibélicas, feministas y proindigenistas que defienden desde hace casi dos décadas, sin más armas en la mano que sus canciones
Canciones ecologistas, ambientalistas, antibélicas, feministas, proindigenistas, antiimperialistas. ¿Quién dijo que ya nadie sueña el sueño hippie ?. El movilizador discurso de la cultura joven de fines de los años 60 es hoy tema central en la agenda política de toda América latina y, desde hace casi veinte años, funciona como materia prima creativa del grupo colombiano Aterciopelados, el dúo conformado por Andrea Echeverri y Héctor Buitrago que esta semana volverá a presentarse en el país. "Es como si los seres humanos estuviéramos buscando el mismo cambio de manera cíclica, pero como que ahorita la antorcha la tenemos nosotros, ¿no?", sugiere la cantante, en diálogo telefónico con LA NACION.
Entre otros temas, su último disco, Rí o (2007), reivindica la recuperación del río Bogotá y sobrevuela conceptualmente el referendo por el agua en Colombia, temas tratados con naturalidad y convicción desde la formación de esta banda/pareja, que alguna vez durmió bajo el mismo techo, pero que desde hace un tiempo decidió tener vidas privadas separadas y experiencias musicales conjuntas.
"Son cosas de las que hablamos desde un principio -asiente Echeverri-. Primero, de una forma inocente y casual, y creo que con el tiempo se ha ido estructurando y organizando un poco la cosa, ¿no? Además, ahora estos temas son como más urgentes porque se ven daños más profundos y desórdenes más inquietantes. Hay terremotos por acá, tsunamis por allá, inundaciones por acullá y cambios de clima muy fuertes. Todos sentimos en el lugar donde vivimos que la cosa cambia día tras día. Entonces, sientes que es más urgente colaborar con cambios que tienen que suceder en las conciencias de todos nosotros. Y no sólo con el ambiente. Creo que con la cosa bélica también: lo sientes cada vez más urgente. Y el asunto de la mujer, cada vez más terrible. De todas formas, aunque lo masivo vaya cada vez peor y más horrible en todos estos temas, existen ciertas trincheras que poco a poco se fortalecen."
-¿El concepto de Río llegó antes que las canciones?
-Para nosotros, la composición siempre funciona de la misma manera. Héctor escribe unas canciones. Yo escribo otras y después nos juntamos y empieza un proceso de preproducción; se revisan las letras, las intenciones, y después sale el disco que sale. Este álbum tiene canciones ambientalistas, pero también canciones de mujer, de madre, canciones antibélicas y canciones, sencillamente, de familia.
-Sus letras se conectan con cierto espíritu hippie... ¿No era que el sueño se había terminado?
- Yo tengo mi hippie por ahí, mezclado con otras cositas... Y pues sí, se han gando unas, se han perdido otras y la idea ahora es como reconectarse también con las energías buenas del pasado, ¿no? El asunto con la tierra, también.
-¿Sos de las que adscriben a aquello de que la música salvará al mundo?
-Pues es mi única esperanza y, como música, es mi única herramienta. Porque lo que yo pienso es que cada uno desde donde está, con sus letras, con sus canciones, cada uno con su herramienta, tiene que apuntar hacia lo mismo, hacia la armonía, el equilibrio, porque está comprobado que la manera que estamos haciéndolo no funciona. Se necesita un cambio, y ese cambio es el mismo que la gente viene pidiendo desde hace décadas, siglos, de manera cíclica, si se quiere.
Gringo, go home
Como exponente colombiano del rock latino (ver aparte) que alguna vez fue catalogado de fenómeno en los Estados Unidos, el dúo Aterciopelados participó en la primera parte del año de varios festivales de rock norteamericanos, entre ellos Coachella, Bonaroo, Regina Folk Fest y el Bumbershoot, de Seattle. "La música es la misma para quien se la toques, pero no fueron fáciles esos momentos en que dices algo de una canción o quieres transmitir cierta energía de tal tema, porque llevo veinte años cantándole a gente latina, incluso estando en Estados Unidos, y en esos festivales la audiencia es más diversa. Además, el inglés no me atrae mucho."
-¿Alguna razón en especial?
-Acá, en Colombia, la cosa con EE.UU. es un poco terrible. Es superpredominante, ¿sabes? Tanto que en la cultura masiva ni siquiera nadie se lo pregunta. La influencia norteamericana es total, en todo. La guerra contra las drogas, el Plan Colombia, es muy fuerte, porque como que Colombia es el país más cercano a los EE.UU. de toda la región, y EE.UU. nos da y nos da mucho billete, pero para la guerra y para reprimir nuestro lado de la responsabilidad de la droga; pero en ellos mismos no hacen nada, ¿no?
-La denuncia del predominio cultural norteamericano aparece en varias de sus canciones...
-Sí, me acuerdo de una de las primeras canciones que hicimos que se llamaba "Colombia conexión", que dice "Gringo go home ". Héctor venía de una banda de hardcore que se llamaba La Presidencia y toda esa música era bien fuerte, contra el sistema, digamos. Y yo venía de arte y tenía mi cosa como feminista, de todas maneras contracultural, digamos. Desde un principio venía esto de mantenerse alejado de lo masivo.
Rock latino: el negocio que no fue
A mediados de los 90, Aterciopelados se sumó con gracia y como representante de Colombia a la lista de artistas que MTV supo regionalizar y de la que se conoció con la por entonces novedosa etiqueta de "rock latino". "Lo que dejó todo aquello creo que sobre todo fue a nivel comercial. La gente de la industria musical estaba muy esperanzada en que eso fuera el siguiente... No sé cuál sería la palabra, la siguiente «gran cosa» que diera plata, que diera billete... y nunca lo fue -dice riendo Echeverri-, porque todo eso terminó siendo el reggaetón, creo, ¿no?"
-¿Musicalmente no dejó nada?
-Sí, por supuesto. Tengo unos colegas de los que me siento muy orgullosa y soy muy feliz de que me metan en ese paquete que a veces es un poco raro, porque las etiquetas son raras, pero estar en el mismo paquete que Café Tacuba o que Jorge Drexler, de pronto, que Los Fabulosos Cadillacs... ¿Qué sé yo? Es un buen paquete. De todas formas, creo que el cruce de culturas que produjo trasciende lo musical. Es como un proceso cultural, apenas natural en mestizos que somos. Y pienso que es saludable y bonito, y un ejercicio de creación de identidad. Pienso que ahí hay claves y respuestas múltiples para varios de los problemas que enfrentamos los latinoamericanos".
"GUSTAVO ESTA PRESENTE EN TODAS PARTES"
Echeverri fue la única invitada por Soda Stereo en la filmación del concierto unplugged para MTV, en 1995. Allí, la cantante le puso su voz a "La ciudad de la furia". "En todos nuestros shows, hay una canción que le dedicamos a Gustavo y tratamos de hacer como un envío de energía colectiva. El está presente en todas partes; todo el mundo pregunta por él. En lo personal, el primer concierto que fui a ver fue uno de Soda Stereo y esas cosas te quedan superclavadas en el corazón."