San Sebastián.- Julia Roberts derrochó buen humor ayer en el festival al que asistió para presentar su más reciente película, Comer, rezar, amar (la más vista este fin de semana en la Argentina, ver página 3), y recibir el Premio Donostia a su carrera de manos de su compañero de elenco, Javier Bardem.
Ambos llegaron anteayer a San Sebastián, firmaron autógrafos entre sus numerosos fans y luego participaron de una conferencia de prensa en la que se aclaraba que "no se admitirán preguntas personales relativas a los protagonistas". El motivo: la reticencia de ambos a hablar de su vida personal, pero sobre todo la de Bardem después del reciente anuncio del embarazo de su esposa, Penélope Cruz.
Ante la insistencia de un periodista en preguntar al español si sus planes profesionales van a cambiar tras su nueva situación personal, Roberts avisó con un divertido "¡Cuidado!" en español.
Horas antes de recibir la distinción, la protagonista de Mujer bonita respondió bromeando a preguntas sobre su famosa sonrisa, sus papeles de mujer que enamora a los hombres o el apelativo de "novia de América", e incluso recibió la tradicional "txapela" o boina negra vasca (que no se probó) de manos de un admirador.
"Es extraño ser apreciada por algo que no es una habilidad, por algo que no controlo para nada"; "la gente me pregunta ¿de dónde viene? ¡Pues de mis padres! Siempre es un tema curioso del que hablar", comentó en la conferencia de prensa.