El relato hace eje en la soberbia de la ciencia y en la marginación al diferente
La sorprendente historia de Víctor Frankenstein . Dramaturgia y dirección: Cristian Vélez. Intérpretes: Diego Cáceres, Emiliano Rómbola, Marco Gianni, Ariel Cister, Ricardo Pellizza, Ana Erika Martens y Yamila Jorgelina Garreta. Relatos: Boy Olmi. Música: Marcelo Fandiño. Escenografía: Ezequiel Procopio. Vestuario: Agustina González. Coreografía: Maximiliano Pellizza. Teatro Carlos Carella, Bartolomé Mitre 970. Sábados, a las 15.30. Entrada: $ 40 Viernes 1/10, a las 14, entrada libre.
Nuestra opinión: regular
Frankenstein y su creación monstruosa se ha convertido en un tópico recurrente del imaginario popular, también para los niños. Tomó vida autónoma de modo tal que para muchos es la criatura malograda la que adopta el nombre originalmente atribuido por Mary Shelley al científico de su historia, en una especie de mímesis entre la ambición desmedida y su resultado.
Hubo hace unos cuantos años una versión teatral para chicos, Franky, el monstruito , escrita y dirigida por Eduardo Pavelic y protagonizada en su estreno por Fabián Vena, que abordaba con humor el tema de los miedos y la posibilidad de vislumbrar detrás de la fealdad aparente un ser que no quiere otra cosa que compartir el juego.
Una nueva versión escénica, La sorprendente historia de Víctor Frankenstein , escrita y dirigida por Cristian Vélez al frente del grupo La Pared Invisible, retomó esta temporada la óptica infantil para el relato sobre la soberbia de la ciencia y la invalidez y marginación del monstruo. También aquí se dejó fuera de escena las secuencias siniestras, se hizo hincapié en la humanización del monstruo y se apeló parcialmente al humor, instalado en la memoria del espectador a partir de la versión fílmica de Mel Brooks.
La novedad consiste en el formato de comedia musical, sobre partitura de Marcelo Fandiño, que sin embargo corre por un andarivel diferente al del humor, que se concentra en el personaje de Zeppo, el ayudante del científico. Ariel Cister logra con su interpretación de esta figura, más allá de su evidente inspiración en la labor de Marty Feldman en la película de Brooks, romper por momentos el tono un tanto ampuloso que caracteriza buena parte de la puesta en escena. Cuenta para ello con un contrapunto eficaz en el monstruo, personificado por Marco Gianni con un physique du rol apropiado, sobrehumano y deforme, pero expresivo en su demanda de ternura.
Convencional
El doble esquema de relator -la voz en off de Boy Olmi presentando el texto, la aparición en escena del capitán Walton contando lo que supo sobre la historia de Víctor Frankenstein- no ayuda sin embargo a agilizar el desarrollo. Los temas musicales intercalados no incorporan la veta humorística, sino que apuestan a un lucimiento convencional -innecesariamente duplicado entre la voz grabada y la voz en vivo de un elenco que sabe cantar-, para llegar a un final feliz de doble casamiento en puertas, tras un encuentro un tanto insólito de todos los personajes en las gélidas aguas del Artico.