El “Chino” Darín y Florencia Torrente El es hijo de Ricardo Darín y ella, de Araceli González. En la historia de “Alguien que me quiera” son novios.
Cuando Ricardo Darín protagonizaba Mi cuñado y Araceli González era la heroína de Nano, la “mini Araceli” y el “Darín Junior” ni siquiera sabían leer y escribir y sus mundos se reducían a corretear por los pasillos de los canales. Criados entre producciones fotográficas o sets de televisión y cine, Florencia Torrente y Ricardito Darín no pensaban en heredar el oficio hasta que el flechazo de la profesión los alcanzó. Crecidos, seguros de sí y pertenecientes a una misma generación (ella tiene 22 y él, 21), hoy comparten su debut televisivo en Alguien que me quiera (a las 19, por El Trece) como novios de ficción.
“En mi caso, al principio, de alguna manera negué la profesión. Con los años las cosas decantan por sí solas y me di cuenta de que realmente me gustaba este ambiente y mucho. Y que estaba preparada mentalmente para hacerlo”, cuenta Torrente, de delicados y casi calcados rasgos respecto a su madre. “Desde chica tuve propuestas, pero no estaba segura de mí o tenía vergüenza. Eran mambos que tiene uno. Hoy me siento en otro lugar, capaz de poder hacerlo todo”, agrega con tono aniñado.
El, seductor al estilo del padre, cuenta con sonrisa persistente que optó por estudiar Dirección de cine durante dos años y se anotó en un curso de teatro como complemento para “aprender a dirigir a actores”, pero lo establecido inicialmente se invirtió. “Ahora terminé de este lado”, advierte.
En la ficción de Pol-ka, él compone a Stuka y ella, a Mandy, dos jovencitos enamorados que viven la relación como una montaña rusa. El mercado de barrio en el que las historias transcurren los unió, pero los personajes que frecuentan el lugar pueden terminar separándolos. “Su personaje es encantador y el mío es bastante vago”, advierte el muchacho de los rulos “maradoneanos”, que despotrica por no haber heredado esos ojos celestísimos del padre.
¿Cómo vivirá esta dupla el hecho de insertarse en el medio más fácilmente que otros actores de su edad? “Uno tiene que focalizarse en uno. Tus padres y vos son distintas personas. Depende de uno el poder decir ‘Yo soy yo y marcar la diferencia’”, suelta con fuerza ella y planta posición. “Afortunadamente tenemos la suerte de tener padres que han hecho bien las cosas y de que se los reconozca. Está bueno como empujón, pero también desde el lugar del entorno de donde venimos. En mis últimos 20 años estuve en contacto con amigos de mi viejo de los que aprendí”, deduce Darín Jr., quien aún comparte el techo con su “maestro”, a diferencia de su compañera.
Con un Oscar bajo el brazo (y no indirectamente, dado que colaboró como meritorio de producción en El secreto de sus ojos), Ricardito debutará en cine en breve (ver El Chino...). Ella, en tanto, expondrá sus pinturas. Mientras, cruzan elogios a sus padres: “Araceli es un bombón, como ella”, juzga él, mientras que ella devuelve flores para El hijo de la novia, uno de sus filmes predilectos.
El trono de Darín padre y de Araceli parece tener herederos.