NUEVA YORK.- A Jon Bon Jovi no le gustan las entrevistas. Maldice contra ellas, mientras camina de un lado a otro en la terraza de un coqueto penthouse de un hotel del Soho, el barrio donde vive junto a su mujer y sus hijos en Manhattan. Pero sabe que tiene que hacerlo, así que se acomoda en el sillón, deja que su mirada se pierda en los edificios de la ciudad y se presta a la charla. "Estoy tan cansado de yo, yo, yo yo? Creo que tengo la enfermedad del cantante líder. Ya tuve suficiente de esto", dice entre risas, al abrir su charla con LA NACION, en su cuarta o quinta entrevista del día.
Jon Bon Jovi reconoce que las entrevistas son parte de su trabajo. Y fue el trabajo, según dice, lo que le permitió a la legendaria banda que lidera escapar del triste destino de la mayoría de los grupos que gobernaron los 80, la época de oro del glam metal, cuando los peinados explosivos, los pantalones rotos,
las botas texanas y los pañuelos acompañaban los sonidos pegajosos que dominaban los escenarios. Todo eso quedó en el pasado. Pero Bon Jovi se las ingenió para llegar al presente. Y atraviesa su mejor momento, afirma su cantante.
"Creo que una parte fue suerte -explica cuando se le pregunta cómo lograron mantenerse vigentes durante tres décadas-. Pero mientras más trabajás, más suerte tenés. Puedo decirte lo que otros hicieron mal, pero no es mi trabajo. Sé lo que nosotros hicimos bien. Trabajamos mucho, y seguimos trabajando mucho. Dimos entrevistas en medio de las giras, fuimos a todos lados y a cualquier lado en los primeros años, y seguimos escribiendo canciones que fueron éxitos. Y nos llevamos bien", agrega el cantante, músico y actor.
La banda se las ingenió también para trascender sus propias dificultades, como los celos personales y el agotamiento mental de las giras. "A fines de los 80 estábamos muy cansados. Pudimos haber estado cansados de nosotros, pero nunca dejamos de querernos o respetarnos. Sabemos cómo hacer lo que hacemos muy bien. Compartimos responsabilidades y sabemos cuando alguno necesita una mano. Eso hace que la máquina funcione. Algunas bandas llegaron a ese primer obstáculo que tuvimos hace 20 años y abandonaron. Nosotros no abandonamos", afirma.
Con casi tres décadas de vida y 120 millones de discos vendidos, Bon Jovi se las ha ingeniado para perdurar y llegar a formar parte de esa elite de bandas que parecen trascender todo lo que la vida les tira encima. Su éxito más rotundo sigue siendo el tercer álbum, Slippery When Wet , que apareció en 1986, cuando ni siquiera existía el disco compacto. Y si bien el pico comercial de la banda puede pertenecer a los 80, Bon Jovi asegura que el pico de la versión en vivo de la banda se ve ahora.
"Estamos mejor que nunca. Escuchaba el otro día una grabación del recital que dimos en el estadio de los Giants y pensaba que la habían tocado. Pero no, era una grabación cruda. Sonamos muy bien, tocamos y cantamos muy bien", sostiene.
Ese sonido se escuchará en el estadio de River este domingo, cuando la banda llegue con su gira The Circle Tour . "Van a estar ahí para una celebración y deberían esperar un gran espectáculo con todos los éxitos que siempre han querido que estén. Estamos perfecto y listos para salir", anticipa.
Bon Jovi revela que ahora disfruta mucho más sus espectáculos que antes. "Mi voz está muy bien. Recuerdo las inyecciones de esteroides y las pastillas en los 80, recuerdo lo que me hacía, el costo mental que me generaba, y ahora puedo decir orgulloso que no he tomado un miligramo de nada en 66 espectáculos y alcancé cada nota alta. Conozco el instrumento muy bien", apunta.
La gira servirá de antesala al lanzamiento de un nuevo álbum de grandes éxitos, con cuatro canciones nuevas, en noviembre. Bon Jovi reconoce que ese disco no fue una idea de ellos, sino de la productora, Island Records. "El argumento con el que nos convencieron es que hacía 16 años que no sacábamos un compilado. Yo dije que estaba bien pero que esperemos al final de la gira para sumar canciones. Así permite resumir una era."
Ese disco recopilará sus éxitos más antiguos con los más recientes. Y aunque muchos de esas canciones, como "Livin on a prayer" y "Always", hablan de amor, Bon Jovi sostiene que el eje de las melodías y las letras de su repertorio es otro. "Creo que es el optimismo. Soy una persona optimista, y la verdad es que es bastante difícil no serlo. Tengo mi salud, el sueño que perseguí. Veo el mundo a mi alrededor y trato de hacerlo un lugar mejor. Así que creo que el optimismo es algo recurrente", señala.
Pero aún desde ese optimismo, reconoce que no todo es color de rosa en la vida. "Hay muchas cosas horribles. Pero trato de ver la luz y el vaso medio lleno en vez de medio vacío porque ya hay mucha gente que hace ese trabajo", comenta.
El amor es, de todos modos, uno de los temas de su vida musical. Y también de su vida personal: Bon Jovi ha estado casado más de dos décadas con Dorothea Hurley, alejado de los escándalos que suelen acompañar a las celebridades. "Ella es una mujer independiente y fuerte. Eso es importante en cualquier relación. Y para ser honesto, es bueno salir un par de meses, unirte al circo, y después volver a la cordura de tu hogar. Creo que acerté la primera vez y espero no arruinarlo. Soy muy, muy feliz. Lleva trabajo, pero estar ahí, y después irme un rato, ayuda. La ausencia hace que el corazón se vuelva más cariñoso".
Desde la terraza del penthouse donde se realiza la entrevista, Bon Jovi señala el techo de la casa donde vive con su mujer y sus cuatro hijos, a los que irá buscar por la tarde a un colegio en Brooklyn. "Soho sigue siendo más o menos lo que era. Probablemente ya pasó su pico, pero sigue siendo un buen barrio", finaliza.