Es también una atracción turística que mueve información, gente y dinero
Las madres no piensan igual que las hijas ni las abuelas que las nietas. Sin embargo, a la hora de comprar están de acuerdo en que su dinero les rinda lo mejor en Buenos Aires, París, Nueva York o Los Angeles. La idea-fuerza que une las generaciones es la ropa añeja en el común denominador de calidad, originalidad, sorpresa y, por supuesto, precios bajos o por lo menos convenientes, porque lo bueno nunca es barato.
Antes se decía que viejos eran los trapos. Hoy fueron cambiando las palabras, desde segunda mano hasta las prendas y accesorios vintage , palabra que no existe en el Diccionario de la Real Academia, pero que en inglés significa vendimia ( grape harvest y se asimila a cosecha). De la misma manera que los bodegueros seleccionan sus mejores vinos para la guarda, las tiendas especializadas separan por décadas las grandes creaciones de los años 60 y 70.
Al principio este auge lo motorizaban las chicas buscando jeans usados para no tener que fregarlos con piedra pómez. Las siguieron las adultas jóvenes atraídas por prendas únicas, hechas a mano, con encajes y bordados, con género de sobra para ajustar. Y el toque femenino dio lugar a una atracción turística contagiosa porque aquí nada se pierde, todo se transforma. Igual que en la película Notting Hill con el fondo de Portobello, el mercado más popular de Londres. Lo mismo en Buenos Aires, donde es un terreno propicio recorrer Palermo Hollywood o San Telmo, y sorprenderse al ver los mails sobre pichinchas que se intercambian turistas y residentes en una página Web donde el inglés es el slang-lunfardo dominante: www.blackbookmag.com/guides/buenosaires/shopping/s/vintage
Nueva York, LA, París
En Nueva York es una apelación imprecisa, porque se habla de second hand o resale como si fuera vintage, que es un criterio diferente. La zona por explorar es el East Village, el triángulo de Noho (Norte de Houston), NoLita (al norte de Little Italy) y, por supuesto, Canal Street, la meca de las carteras falsas de marca. Hay información con detalles y críticas por la atención muy ruda en algunos comercios como Tokio 7, con abundante surtido de diseñadores de segunda mano : www.ny.com/shopping/clothes/vintage.html , que describe además pros y contras de cada tienda.
El panorama es muy diferente en Los Angeles, en especial en torno de Melrose Place, en West Hollywood, la misma de la TV. Desde hace menos de 20 años, el vintage comenzó a desfilar por la alfombra roja ya que muchas celebridades que no pueden repetir vestuarios optaron por ropas en consignación para fiestas y ceremonias del Oscar. Son prendas usadas, pero caras y de firma vendidas por señoras que se aburrieron de algunos vestidos, quieren cambiar su guardarropa y no les alcanza el dinero, o aumentaron de peso y esos tres kilos de más no tienen dónde esconderlos. Se conocen los nombres de clientas, entre ellas la omnipresente Julia Roberts, que es habitué para conjuntos de niños en sus frecuentes embarazos. Incluso Catherine Deneuve suele vender algunos de sus Chanel y accesorios de su colección de 4000 fantasías ( fashion and costume jewellery ) de Yves Saint-Laurent.
Y lo mismo que en algunas discos, se usan para la noche corsets y corpiños de otras décadas como hace la modelo, actriz y bailarina Dita Von Teese.
En París, donde está la meca de esta actividad, se habla de depot vente o consignación y no de usados, y cada barrio tiene su característica. Uno de los más destacados es Passy, equivalente a Palermo Chico, donde el más grande de los comercios de este tipo tiene seis locales para mujeres sobre rue de la Pompe y uno para hombres. El tema masculino que ahora aparece con el éxito de la serie Mad Men , todos de sombrero, con la moda de los años 60, de la época de Marilyn y Jacqueline.
Otro dato de la globalización es que su página en Internet tiene una versión en ruso además de inglés y francés: www.reciproque.fr