Propiedad de una pareja de viajeros porteños, es la última incorporación a la amplia oferta de Tilcara y de la quebrada de Humahuaca en general. Como indica su nombre, queda en la parte alta del pueblo, en la esquina de las calles Torrico y Alverro.
Doble personalidad
Con la mira en dos mercados bien distintos, se las arregla para ser un poco hotel y otro poco hostel, sin conflictos. Tiene cinco habitaciones superiores de diseño contemporáneo, que no es modernoso, sino armónico con el entorno, incluyendo antiguos muebles reciclados y el típico techo de caña, madera y adobe. Y cuenta también con tres habitaciones tipo hostel para mochileros que no resignan calidad de vida.
De comer
No tiene restaurante propio, pero sirve un desayuno casero por el que vale la pena madrugar, especialmente cuando preparan chipá.
Desconexión
El lugar se jacta de ser libre de televisión. Pero sí tiene un televisor con DVD para ver películas, en un espacio común, e Internet.
El mejor rincón
Un par de sillones, salamandra, biblioteca, algunos CD y, sobre todo, una ventana que es casi un cuadro por el que la callecita Alverro baja hacia la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Tilcara. Una taza de té, una porción de torta y la sensación de estar en el lugar indicado, en el mejor momento.
Servicio
Una gran diferencial del hotel es la atención, no sólo por la calidez propia de los tilcareños, más o menos común a todo el pueblo, sino por la rareza de un gerente políglota con estudios de hotelería en Suiza y experiencia en medio mundo, incluyendo tres años en cruceros del Caribe.
Tarifas
La habitación doble, por día, con desayuno e impuestos, 340 pesos. La cama de hostel, 90.