El español Rodrigo Cortés dirigió este film de bajo presupuesto centrado en un hombre que debe escapar de un ataúd, protagonizado por el ascendente Ryan Reynolds
"Hay grandes y pequeñas historias. Su tamaño no depende de la inmensidad de sus paisajes, el número de personajes o sus necesarios costos de producción. ¿Es El viejo y el mar una gran historia? ¿Sería más grande si Hemingway hubiera agregado diez o doce pescadores y un par de peces espada? El tamaño de una historia no se mide en centímetros cúbicos, depende sólo de la historia: si interesa, si captura la atención y la mantiene sin baches, si obliga a desear saber, a necesitar saber qué va a suceder", asegura el director español Rodrigo Cortés.
Por lo visto, el joven cineasta oriundo de Salamanca que hace tres años debutó con Concursante -la historia de un profesor de economía, interpretado por Leonardo Sbaraglia, que gana varios millones de euros en un concurso de TV, gasta todo el dinero en cambiar su vida y de golpe el gobierno le reclama en impuestos la mitad- tiene una particular atracción por personajes atrapados y sin salida. Quizá por eso se entusiasmó cuando llegó a sus manos un libreto que andaba boyando por Hollywood, que sorprendía a todos pero que todos, sin excepción, definían como imposible de filmar. Cortés pensó que podía resolverlo. Y pudo.
"Jamás se me hubiera ocurrido filmar en una caja ni meterme en una. A pesar de que uno siempre tiene la otra opción: la de rodar y no estar dentro", dice, entre risas, en diálogo con LA NACION.
"Cuando quieres desafiar el sentido común de esta manera, nada es sencillo, lo cual a la vez es enormemente gratificante. Lo primero que tienes que hacer es quitarte el cerebro, porque cuando empiezas a pensar te das cuenta de que es una película imposible de hacer. Lo que hice fue pensar la historia como un thriller de máxima intensidad que sucede en Nueva York y después pensar como todo eso puede ocurrir dentro de una caja", asegura el director.
Enterrado , que pasado mañana estrenará Energía Entusiasta, cuenta la historia de Paul Conroy, padre de familia y contratista civil en el Irak de 2006, que despierta enterrado vivo en un ataúd de madera, sin saber cómo ha llegado allí. Su única vía de contacto con el exterior es un celular con poca batería y problemas de señal. Además, tiene una linterna y un encendedor, que no puede alumbrar demasiado porque le quema la mano. Sólo le queda una hora y media de oxígeno.
El guión, escrito por el norteamericano Chris Sparling, quizás inspirado en el episodio "Colapso" (1955) de Alfred Hitchcock Presenta, llegó a manos de Cortés, quien pudo decidir que el film, con un presupuesto de 3.500.000 de dólares aportados por la producción española, fuera protagonizado por un actor de habla inglesa evitando así cualquier posibilidad de una remake.
Vocación metafórica
Después del éxito obtenido en el Festival de Sundance (en el que tras la primera función hubo colas de horas y llegaron a revenderse entradas a 150 dólares), Cortés llevó Enterrado a su país, al festival de San Sebastián, donde fue aplaudido una vez más.
"Vi muchas películas de género en mi vida, incluso las malas, porque todas suman experiencia, lo que debe y no debe hacerse -argumenta-. La principal enseñanza de Hitchcock, aparte de la sabiduría en el manejo de la tensión, es su demostración de que el espacio físico no importa: sólo el cinematográfico, como sucede con el tiempo, ya que los dos son manejables por el lenguaje del cine."
"Mi película, creo, tiene algo de esos relatos de [Richard] Matheson, el autor de Soy leyenda , o de [Robert] Bloch, el de Psicosis, que inspiraron series clásicas, como la de Hitchcock, o La dimensió n desconocida, una fuerte vocación metafórica", dice, y explica que, a veces, es necesario estilizar la realidad para llegar a otra realidad más esencial. "De aquellos relatos, rescato su premisa mínima, pero poderosa. El mayor enemigo del protagonista no es quedarse sin oxígeno o que lo maten los terroristas, sino la burocracia que descubre del otro lado del móvil, esas respuestas que cualquiera de nosotros recibe cuando intenta solucionar un problema por teléfono: el que te atiende permanentemente pasa el problema a otro", asegura.
La figura central de Enterrado , que se desarrolla en tiempo real y sólo requirió un rodaje de 17 días, es el canadiense Ryan Reynolds, ya conocido por sus apariciones en Adventureland- Un verano memorable y en X-Men Orí genes: Wolverine, entre otras. "Aceptó después de que le envié un DVD con Concursante y una rutina de quince páginas acerca del rodaje. Nos citamos en un restaurante de Los Angeles y trato hecho", recuerda el cineasta. "«Tú eres el director y puedes dirigirme desde mis uñas hasta el último pelo de mi cabeza: si hay algo que no te gusta, dime que apesta y te daré hasta mi última gota de sangre», me dijo. Lo que no sabía es que me lo iba a tomar en serio. Ryan es capaz de hacerlo todo, es una especie de máquina de matar", aclara. Apenas terminó este rodaje, el cotizado Reynolds protagonizó La propuesta junto con Sandra Bullock y, poco después, Linterna Verde, que se conocerá en 2011.
"El guión demuestra que podemos mantenernos bajo tierra sin perder en ningún instante el interés; es más: demuestra que debemos mantenernos bajo tierra. Una narración en montaje paralelo permitiendo que el oxígeno entrara en la pantalla antes de tiempo sería una traición imperdonable a la angustia de nuestro protagonista y estoy seguro de que el espectador quiere ser partícipe de esa angustia. Ayuda que Reynolds sea como un Stradivarius. Es el mejor con que uno pueda soñar. La narración está llena de inflexiones: angustia, pánico, desesperación, calma, resignación, violencia, negación, terror, esperanza, tristeza, sufrimiento, humor negro, exasperación, dolor, fatiga, confianza? Ryan busca la verdad en cada plano, y su sentido del timing es sencillamente extraterrestre", dice el director.
"¿Mis cinco películas preferidas? ¡Son unas 150! -acepta el desafío Cortés-. Las primeras que me vienen a la cabeza son Buenos muchachos y Toro salvaje , de Scorsese; 2001: Odisea del espacio , de Kubrick; La ventana indiscreta , de Hitchcock, y El maquinista de La General , de Keaton."
¿Qué le depara el futuro al cineasta? El prefiere guardar el secreto. "En todo caso, mi próxima película explorará cómo el cerebro humano no es un instrumento fiable para percibir la realidad porque fundamentalmente nos miente", confiesa. ¿Otro desafío imposible?