Las modelos argentinas se imponen en las grandes ligas de la moda
Si existe un ranking de modelos a nivel internacional -como los hay en la música o el cine- se podría decir que las argentinas, es decir, un selecto grupo de jóvenes que promedian los 20 años, entran en ese tope y vienen escalando posiciones desde mediados de 2009.
Así lo acreditan los medios internacionales más importantes: la prestigiosa New York Magazine se preguntaba no hace mucho en un artículo: Are Argentinians on Their Way to Modeling World Domination? (¿Pueden las argentinas a su manera dominar las pasarelas del mundo?) disparando el interés. En simultáneo, el sitio Models.com se refería en una nota a la ola argentina sobre las pasarelas y campañas de invierno 2011. Mientras que otros medios hacían referencia a las modelos nacionales como las nuevas soberanas de la moda, comparándolas con las brasileñas.
Lo cierto es que ya sea una ola, una camada o una moda, Tatiana Cotliar, Antonella Graef, Florencia Gennaro y Dafne Cejas, todas modelos de la agencia Hype Management, la lideran.
Posan seguras, risueñas e inalcanzables para las gráficas de las marcas más prestigiosas y las editoriales de las revistas que dictan las tendencias globales. Viven de viaje entre una capital y la otra. Trabajan con los personajes más inaccesibles de la moda casi sin haber recorrido las pasarelas argentinas. Pero no dejan de mencionar la persistencia que hay detrás de sus presurosos logros.
Cotliar, con 21 años, es la chica indie y porteña del grupo. Empezó a modelar en el exterior en 2009 y ya realizó campañas para Valentino, Top Shop y Vivienne Westwood y Proenza Schouler. Apareció en publicaciones como Vogue, Dazed & Confused y WWD que la eligieron una de las cuatro breakout beauties de 2010. Nada mal. Además abrió y cerró shows para Marc Jacobs y Miu Miu, algo así como lo más importante en la carrera de una modelo.
Antonella Graef tiene 19 años, es de Misiones y también empezó en 2009. Lo hizo abriendo el desfile de Givenchy Couture. Y luego en los shows de Jill Suart y Rodarte. Las revistas que la eligen constantemente son Vogue, V y Elle.
Dafne Cejas, de 20, es nada menos que la nueva musa cordobesa de Ricardo Tisci, diseñador de Givenchy. Empezó hace apenas ocho meses y ya hizo editoriales para las ediciones francesa e italiana de Vogue y la campaña de Zara de la mano de fotógrafos como Mert & Marcus, Steven Klein y David Sims.
Pero la que tiene más experiencia es la rosarina Florencia Gennaro, figura recurrente en las semanas de la moda internacionales desde hace tres años. Participó con los desfiles de Dior Couture, Anne Demeulemeeter, Louis Vuitton, Lanvin, Marni y Nina Ricci, entre varios más. Por lo que en 2008 fue seleccionada por la revista de culto V Magazine como una de las nuevas top.
De paso por su Argentina natal, las top de moda hablaron del boom fashion.
-¿Qué piensan sobre la explosión de argentinas en las pasarelas internacionales?
Dafne Cejas: -Vamos en ascenso. ¡Ya ocupamos un lugar en el ranking!
Tatiana Cotliar: -Es interesante pensar por qué en determinado momento se pone de moda un grupo de modelos y qué las vuelve distintas. En nuestro caso pienso que es la personalidad, tenemos una mezcla latina-europea que nos diferencia y justo llegamos en un momento en que la moda está buscando eso: otra energía.
Antonella Graef: -Además, físicamente somos bastante diferentes, cada una tiene su estilo. Tiene que ver con la actitud.
-¿Cómo es el trabajo de modelo en el exterior?
T. C.: -En plena temporada hay veces que tenemos veinte castings por día. O sea, veinte entrevistas de trabajo. En cada una aplicás para ver si das con lo que buscan. Y ahí tenés que demostrar algo propio que va más allá de lo físico porque hay muchísimas chicas lindas en la misma situación.
A. G.: -Justamente los castings definen mucho la personalidad.
-¿Cómo es la experiencia de abrir o cerrar el desfile? ¿Qué se siente antes de salir a la pasarela?
Florencia Gennaro, A. G. y T. C.: -¡Adrenalina!
A. G.: -El primer desfile que hice me tocó abrirlo y encima era Givenchy. No podía más de nervios.
T. C.: -A mí me tocó abrir el último show de Marc Jacobs y fue una situación especial porque el diseñador es mi ídolo, y había tenido la suerte de presenciar todo el proceso de armado del show y tener la oportunidad de verlo terminado fue fuerte.
-¿Cómo vienen con el tema caídas en la pasarela? ¿Invictas?
T. C.: -Por suerte sí, cuando abrí el último show de Marc Jacobs no tenía tacos.
F. G.: -No me pasó de caerme, pero sí de equivocar el recorrido cuando la pasarela no era recta. En mi primer desfile para Anne Demeulemeester me equivoqué y termine haciendo la mitad de la pasarela. Después, ella misma me comentó que era normal, que siempre le pasa a alguien. No le importó mucho porque me volvió a llamar (risas). Cuando te enseñan a caminar siempre te dicen que no pasa nada porque con las luces no se ve, ¡pero sí se ve y se escucha todo!
-¿Los diseñadores más famosos son accesibles o inalcanzables como se los ve?
F. G.: -Depende de quien. John Galliano es tal cual se lo ve, marca cierta distancia. En general, en los fittings los diseñadores vienen y te arreglan la ropa, pero Galliano no. El está sentado en un sillón y da indicaciones.
T. C.: -Lagerfeld si se acerca, lo hace rodeado de un montón de asistentes y te acomoda las prendas. Son ellas las que generalmente generan esa tensión que existe en los shows. A Marc Jacobs le encanta ser el centro de atención, pero tiene detalles como acercarse mientras te arregla y empezar a cantar una canción y parar en un momento para que vos sigas; me pasó. De algún lado la buena onda siempre sale.
F. G.: -Stella McCartney es supersimple. En todos los desfiles está sentada en el backstage con el resto esperando a que empiece todo. Cero divismo.
-Y ustedes que lo viven desde adentro, ¿qué sucede realmente con la cuestión del peso?
A. G.: -En algún show te toman las medidas, pero nada más. No es muy común que te pesen.
T. C.: -Además, eso depende también del momento y ahora, justamente, la moda no busca chicas tan flacas. Las mujeres que tienen acceso a consumir este tipo de marcas tienen generalmente más de 30 años y no se sienten identificadas con el cuerpo de una nena.