La frase le corresponde a Aníbal Troilo: "Siempre estoy llegando". Pero hay que hacerla extensiva a otros tangueros, como Horacio Salgán y Leopoldo Federico, especialmente ahora, que, en menos de una semana, estarán tocando juntos.
Sí, Federico, el bandoneonista que siempre dice que está terminando su carrera, pero (por suerte) se engancha en cuanta propuesta de grabación o concierto le resulta interesante. Y lo bien que hace; por él y por el público que lo escucha.
Sí, Salgán, el pianista que se había retirado hace casi nueve años y ahora vuelve -más allá de esos regresos fugaces en homenajes que le hicieron- a sentarse al piano, tentado por la propuesta de tocar con Leopoldo y festejar los 50 años del Quinteto Real (grupo que Horacio fundó con Ubaldo De Lío en 1960 y que ahora lidera su hijo César Salgán).
A partir del próximo viernes, don Horacio y don Leopoldo darán seis funciones durante tres fines de semana en el Torquato Tasso. La noticia mereció un encuentro con la prensa, donde hubo desde los habituales elogios mutuos, esos que son tan habituales entre los músicos amigos, hasta algunas frases pronunciadas con vehemencia.
Ahí estaba el pianista Salgán, con sus 94 junios, elegante como siempre; calzando zapatos blancos, como siempre; con algunos comentarios pícaros, como siempre. "Los otros días escuché que alguien decía: Dios me ha dado mucho talento y he procurado ser respetuoso con eso. Me parece una gran posición esa, porque si Dios me dio un talento para la música, el día que vaya para allá y me pregunte qué hice con el talento que me dio, no le va a gustar que le responda: «Lo comercialicé». De ahí que por lo que siento y debo, tengo que ser respetuoso en todos los órdenes".
Ahí estaba el bandoneonista Federico, con sus 83 eneros, con esa modestia de siempre, que puede sonar exagerada, pero que no es falsa ("Mi carrera es un cartón de lotería en donde hice Bingo: lo llené con todo lo que me gustaba", resumió durante la charla con la prensa).
También trajo sus dolencias físicas y esas convicciones frontales. Como siempre. Pelea por los derechos de los intérpretes como titular de AADI y no duda de ir a las movilizaciones de los lunes para acompañar la lucha cada vez más multitudinaria de los músicos que le reclaman al gobierno porteño la reglamentación de la ley para que haya lugares habilitados para tocar. "Si estoy siempre hablando de eso y no hago causa común sería un mentiroso. La gente joven necesita los lugares para mostrarse. Esto se tiene que solucionar. Buenos Aires cambió totalmente. En nuestra época, en la calle Corrientes, de Callao para el bajo, había cafés con orquesta en todas las cuadras".
Federico, que tocó con la mayoría de las orquestas importantes y sigue liderando la propia, jamás detiene su marcha. Salgán regresa. ¿Por qué vuelve? La respuesta llegó casi en tono de chiste. "Yo siempre estuve. No es que vuelvo. Sigo estando. La verdad, trabajé 75 años con mi orquesta, con el quinteto, con el dúo, con el extraordinario guitarrista Ubaldo De Lío. Todos momentos que concretaron los deseos que había tenido y esperado de la música. Tuve mucha suerte de que Dios me diera las posibilidades de poder componer, instrumentar y de algo que en un momento dado tuvo una gran importancia, encontrar cantores adecuados para la orquesta, que representaran todo lo que uno esperaba. Tuve la suerte de descubrir dos cantores. El primero fue Edmundo Rivero, gran maestro del canto. Más adelante, Goyeneche, el otro descubrimiento. En ese momento trabajaba de colectivero. Gran cantor, gran persona. Ellos me dieron grandes satisfacciones".
Pasado, presente y futuro
"Tengo la idea de seguir haciendo cosas", decía el pianista. "Estoy escribiendo bastante. Tengo nuevos arreglos para el quinteto. También para orquesta sinfónica. En este momento estoy con uno de un aire de vidalita que dediqué a este gran maestro que es Daniel Barenboim y que me honra con su amistad".
De ayer y de hoy fueron surgiendo los recuerdos y las anécdotas. Desde la participación de Leopoldo como primer bandoneón en la orquesta de Horacio (incluso cuando todavía no tocaba en esa típica, pero iba a escuchar a Salgán en una confitería de Once) hasta el abrazo que se dieron meses atrás sobre el escenario de los festejos del Bicentenario, en la avenida 9 de Julio.
Anécdotas y reflexiones. Las características de la música de Salgán, que nunca entró con facilidad en el publico masivo, pero sí en la preferencia de los músicos. Una confesión de Leopoldo: "Lo más difícil para mi fue tocar en la Orquesta de Di Sarli, aunque era la más sencilla de todas".
"El destino se empecinó en no dejarme parar", decía el bandoneonistas casi al final de esta presentación y con muy buen humor, a pesar de que durante la sesión fotográfica accidentalmente se rompió uno de los botones de su bandoneón.
"Siempre aparece algo nuevo para comprometerme. No solamente con mi orquesta, que son músicos compañeros que no quieren que la orquesta desaparezca como institución. Yo tampoco lo quiero, aunque actuemos cada cuatro o cinco meses. Me siguen enganchando los proyectos y los compromisos de grabaciones, cosas que me parecen valederas. Me engolosino a pesar de mis problemas físicos. Voy a tratar de no pasar papelones. Vamos a ver qué papelón hago con Salgán".
Se sabe que desde el próximo viernes habrá un recital del Quinteto Real y, al final, estarán Horacio y Leopoldo. "El 15 pienso devolverle el piano para siempre", decía César, presente en la charla. Pero el repertorio todavía no está definido, aunque seguramente no saldrá de los títulos que habitualmente interpreta el quinteto.
"Quien sabe si esto se vuelve a repetir. Como músico pienso que si Troilo y Grela no hubieran muerto y fueran a tocar al Tasso, yo no me los perdería. No es que esté haciendo promoción pero, ¿cómo no vas a ir?", dijo el bandoneonista.
Luego miró a Salgán y le dijo: "¿Usted cree que alguna otra vez volveremos a tocar juntos?" Don Horacio corrió hacia atrás las mangas del saco y de la camisa, descubrió su reloj, miró la hora, después levantó la vista hacia Federico y sonrió.
LEOPOLDO FEDERICO
Comenzó a destacarse profesionalmente a mediados de la década del cuarenta. Tocó en las típicas de Gobbi, Maderna, Balcarce, Mores, Stamponi, Di Sarli, Osvaldo Manzi y Demare. Compartió una con Stampone en integró el octeto de Piazzolla.
A partir de los 60 tocó con Julio Sosa y creo con Roberto Grela el Cuarteto San Telmo. Desde mediados de esa década lidera su propia típica.
Compuso temas como "Cabulero", "Sentimental y canyengue" y "Capricho otoñal", entre otros.
Con Salgán tocó cuando el pianista reagrupó su orquesta y también participó en grabaciones del Quinteto Real.
Con sus 83 años, sigue como presidente de la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI) y es convocado por músicos de varias generaciones para tocar y grabar.
HORACIO SALGUÍN
Comenzó a ganarse la vida con el piano a los 14, en un cine de barrio. A los 18 ingresó a trabajar a Radio Belgrano.
Tocó con Roberto Firpo y arreglo temas para la orquesta de Caló. En los cuarenta fundó su propia y muy vanguardista típica. En 1958 creó el dúo de guitarra y piano con Ubaldo De Lío y en 1960 el Quinteto Real, con De Lío, Pedro Laurenz, Rafael Ferro y Enrique Mario Francini. Participó en proyectos con otros pianistas: Amicarelli, Mono Villegas y Adolfo Abalos.
Es admirado por sus colegas tangueros y por músicos clásicos como Daniel Barenboim y Jean-Yves Thibaudet.
Entre sus temas se destacan "A fuego lento" y "Don Agustín Bardi".
Se retiró en 2001. Ahora, a los 94, volverá a sentarse al piano para tocar con Leopoldo Federico y festejar los 50 años del Quinteto Real.