Stefano Lano: Para mí, el Colón es el teatro número uno
Entrevista El director de orquesta estadounidense. Luego de una ausencia de tres años, vuelve para dirigir dos óperas de cámara, “La tragedia florentina” y “Violanta”. Explica por qué ama tanto a Buenos Aires, el Colón y su Orquesta estable. Todo sobre estos dos dramas pasionales que hoy se estrenan.
El estadounidense Stefan Lano vuelve al Colón para dirigir Una Tragedia Florentina de Alexander von Zemlinsky y Violanta de Erich Korngold, las dos óperas de cámara que suben hoy mismo a escena. Pasaron casi tres años desde su amarga y precipitada salida del teatro, lamentada por los melómanos porteños y muy especialmente por la Orquesta Estable con la que había logrado desarrollar un vínculo tan estrecho como productivo durante la gestión de Marcelo Lombardero.
Pero a Lano, Buenos Aires sigue dándole más motivos de enojo que de alegría: hace un par de semanas le robaron su computadora con el manuscrito de un concierto para piano que estaba componiendo y que tenía fecha de estreno el año próximo. Lano se declara perplejo ante la inoperancia de la policía y la poca solidaridad de la gente que lo vio correr durante cuadras en un esfuerzo imposible por recuperar sus pertenencias, Sin embargo, redobla su apuesta afectiva con esta ciudad, con el teatro y con la orquesta. “Hay teatros a los que siempre me pone contento volver. Y el Colón es el número uno para mí”, dice sonriendo.
¿El número uno? Sí, a pesar del lío que siempre hay en Buenos Aires. Me encanta la ciudad y además, se trata siempre del trabajo con la orquesta y con la gente de este teatro. Mucha gente habla del nuevo teatro pero en realidad, es un teatro renovado, muy bien renovado, porque los componentes del Colón son las personas que trabajan. Y eso sigue estando. Es cierto que hay algunas caras nuevas y otras que no he vuelto a ver pero la gente de la Estable, la orquesta que conozco desde hace 18 años y con la que trabajo tan bien, está. Hay ciudades grandes en las que prefiero no trabajar porque en sus teatros uno se siente como en una fábrica, y sus orquestas no tiene ganas de hacer música como la hacemos aquí, en el Colón.
Es curioso, ni el público ni la crítica suelen valorar así a las orquestas porteñas. Siempre pierden en relación con las grandes en gira, pero además, los asuntos gremiales que constantemente aparecen hacen pensar en malas condiciones laborales y poca predisposición al trabajo.
Creo lo contrario. Hace unos días estuve trabajando sobre Korngold, en cómo aplicar sobre una de sus frases una idea de Bartok. El silencio que había era imponente. La gente está interesada en escuchar para mejorar lo que se interpreta. Hay una buena disciplina aquí, casi como en Dresden. No percibo diferencias en el clima de trabajo entre las orquestas de Dresden, Zagreb y Buenos Aires. Pero creo que se tiende a subestimar la calidad de lo criollo, de la gente criolla, de sus orquestas. Subestimar lo propio es algo muy argentino. La Estable está tocando ya a un nivel que se puede comparar con los grandes teatros de Europa. Tiene una mística, para mí siempre la tuvo, y un sonido propio.
Sin embargo, incluso algunos directores internacionales se han quejado un poco de la orquesta … Si llega un director de Europa o Estados Unidos, con la soberbia de creer que aquí no saben nada, ¿cómo va a reaccionar la orquesta? En cambio, si el director llega con conocimiento de la obra y la intención de lograr lo mejor, la orquesta responde maravillosamente bien, ésta y cualquier otra orquesta. Hay muchas funciones en Alemania que son inaceptables porque los directores llegan al teatro y sin ensayo hacen las funciones de repertorio, especulando con que lo único que importa son los estrenos. No sé cómo suena la Estable con otros directores, pero al menos yo consigo un clima muy agradable y un sonido aceptable para cualquier ciudad del mundo. Ayer fue un ensayo fecundo y muy importante porque armé las últimas cositas de Violanta . La partitura es complicada porque la orquesta es muy grande.
¿Funciona bien una orquesta tan grande en dos óperas de cámara? Es interesante ese contraste que plantean ambas obras. Son obras de cámara con la grandilocuencia del sonido wagneriano. Ayer, justamente le dije a la orquesta que lo que no debería suceder es que la gente salga del teatro hablando de la densidad de la partitura, sino todo lo contrario, que deberíamos ofrecerles la posibilidad de percibir matices y color en esa gran masa. Debemos conseguir transparencia en la interpretación. La obra de Korngold, escrita cuando él tenía 19 años, es especialmente interesante en ese sentido. Sospecho que tuvo la ayuda de otras manos, tal vez las del propio Schoenberg y las de su maestro, Zemlinsky. El gran desafío ahora es conseguir que suene con esa transparencia.
¿Un desafío que eligió tomar usted o se la ofreció la dirección del teatro? Yo tenía la idea hace ya mucho tiempo. La había charlado con García Caffi hace más de diez años, cuando él dirigía el Argentino, en La Plata. Nunca pudimos concretarla, pero evidentemente no se olvidó y me llamó para ofrecerme esta producción. Es un cóctel muy interesante y es la primera vez que se presentan juntas.
¿Hubo producciones en vivo de “Violanta”?
No sé si hubo alguna después de su estreno. Sí hay una grabación.
La Tragedia Florentina suele hacerse con Der Zwerg pero jamás se hicieron juntas estas dos. Es interesante reunirlas porque los dos estaban componiendo paralelamente, Zemlinsky como maestro de Korngold, y además, las historias tienen muchas similitudes.
Usted trabajó en muchísimas producciones antes de la renovación del teatro. ¿Nota que el hecho de que los talleres ya no estén dentro del teatro trae complicaciones para montar la producción? Trabajo en mi sector; no sé cómo están trabajando en otros. Pero extraño no tener cerca a la gente de escenografía porque siempre bajaba a saludarlos, a conversar con ellos y mirar qué estaban haciendo. Pero hay que decir que muchos teatros tienen sus talleres afuera. Dresden tiene tres montacargas y se cambian producciones en pocas horas.
Ahora que hablamos de esto, ¿las escenografías de las dos óperas son muy diferentes? No, apenas tienen pequeños cambios en una misma estructura. La concepción de la régie fue pensar que es una familia única, los personajes de Una Tragedia Florentina son abuelos de los de Violanta.